1863. Manet versus La Academia. El despertar del arte moderno.

1863. Manet versus La Academia. El despertar del arte moderno.

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El año 1863 representa una fecha clave en la historia del arte y un punto de inflexión en el despertar del arte moderno. Se produjo la unión de varios factores que llevaron al desarrollo posterior del grupo de Los Impresionistas, clave para el desarrollo de las vanguardias.

El salón de los Rechazados, la Olimpia de Manet, los primeros indicios de una contracultura artística y la publicación del ensayo de Charles Baudelaire » El pintor de la vida moderna», fueron los cuatro cimientos clave que lo cambiaron todo en el mundo del arte y permitieron el despertar del arte moderno.

El ensayo de Baudelaire actuó de talismán y proporcionó un manual de actuación para los artistas parisinos que luchaban contra la tiranía de La Academia desde la segunda mitad del SXIX.

El escritor defendió a Delacroix y Coubert. La mayor parte de las ideas expuestas en el ensayo serán los principios fundamentales del Impresionismo.

Pero, antes, echemos la vista atrás y viajemos al pasado.

La Academia des Beaux Arts dominaba el mundo del arte, además de las importantes ramificaciones y negocios que realizaba en este sector.

La Academia solo quería en su filas, artistas que pintaran sus temas de mitología, iconografía religiosa, historia o la Antigüedad clásica. Y ademas, todo representado desde un punto de vista idealizado.

Los artistas debían estar en sus estudios y desde ellos pintar imágenes heroicas que miraran al pasado.

Éstas eran las obras que las clases ricas querían colgar en sus paredes.

Seguían dando por buena la forma de pintar a «la gran manera» renacentista de Leonardo, Miguel Ángel o Rafael. El dibujo, para la Academia, seguía siendo todo y debía ser preciso.

Sin embargo, la realidad era otra o por lo menos, se intuían vientos de cambio. En el París de la época, se daban las condiciones apropiadas para generar los cambios en el arte que varios artistas llevaban tiempo buscando. El despertar del Arte Moderno.

París vivió en el siglo XIX el primer gran proyecto de transformación y ampliación urbana al que seguirían otras capitales europeas. Pasó de ser una ciudad laberinto de corte medieval, a un ciudad desarrollada y un centro artístico, por encargo de Napoleón III.

Todos los cambios políticos que acontecieron tras este hecho histórico, tuvieron su marco de acción, especialmente, en París, dónde la burguesía, la clase obrera y los jefes de gobierno se alternaban para producir conflictos sociales.

Surge, en este ambiente, el cambio de tendencia artística, produciéndose también, la innovación en la técnica pictórica.

Hasta 1840 los artistas debían trabajar en sus estudios, por la complicación de transportar los materiales. Ahora se introdujo la idea de transportar los oleos en pequeños tubos, que llevaban un código de color. Por otra parte surge la fotografía, un medio barato de reproducir imágenes y que podía poner en peligro la profesión del artista académico, que era la única fuente para representar imágenes de los ricos y poderosos.

La Academia actuaba como una cortapisa a todos los avances, pero su intransigencia, sin embargo, se convirtió en el germen y punto de partida del despertar del arte moderno.

Desde las primeras décadas del SXIX se escuchaban voces en contra del régimen artístico establecido por la Academia.

Théodore Géricault (1791-1824) , uno de las primeras voces ya comentó

«La Academia, por desgracia, hace mucho: extingue las llamas de este fuego sagrado, el de los artistas con talento; lo sofoca, sin dar a la naturaleza el tiempo suficiente para que prenda. Un fuego neecesita que se lo alimente, pero la Academia echa encima demasiado combustible»

Géricault pintó una de las obras mas célebres de la época, «La balsa de la Medusa» entre 1818 y 1819.

En esta obra, el artista, presenta la escena del naufragio con minuciosidad. Acentúa los contrastes de luz y sombras para obtener un efecto dramático.

1863. Manet versus La Academia. El despertar del arte moderno.
La Balsa de la Medusa. Théodore Géricault.

El hombre del centro, musculoso y muerto, se basa en el joven artista Eugéne Delacroix.

Aunque La balsa de la Medusa conserva elementos de las tradiciones de la pintura histórica, tanto la elección del tema de la pintura, como su dramática presentación, representan una ruptura con respecto a la calma y orden de la escuela neoclasicista, entonces, predominante. 

La figura de Delacroix, el pintor más importante del Romanticismo, influyó, enormemente, en el grupo Impresionista.

Delacroix, mediante pinceladas enérgicas y rápidas, decidió plasmar la energía de la Francia del momento en sus obras. Para él lo importante era captar el momento.

» Si no tienes la suficiente técnica como para dibujar a un hombre saltando por una ventana en el tiempo que le lleva precipitarse desde un cuarto piso hasta que choca con el suelo, nunca serás capaz de generar obras importantes»

Delacroix.

El artista también fue de los primeros en usar colores sin mezclar, que daban a sus obras más energía y vitalidad.

Presentó en el Salón de 1831, la obra «La libertad guiando al pueblo»(1830), convirtiéndose en una sensación para todos.

1863. Manet versus La Academia. El despertar del arte moderno.

La monarquía francesa consideró la obra como una auténtica provocación por el mensaje prorrepublicano que contenía. Aún así, la obra fue admitida por la Academia.

La obra contiene un tema contemporáneo, si bien, la imagen estaba romantizada. Técnicamente, es una obra con aportaciones modernas, por sus vivos colores, el uso de la luz y pinceladas enérgicas. Elementos que después serán básicos en el Impresionismo.

Otro artista que influyó en el grupo Impresionista sería Gustave Coubert (1819-1877) representante del realismo.

Coubert, artista con fama de brusco, duro y bebedor, siempre quiso ser realista y pintar temas ordinarios que la Academia y las clases ricas consideraban vulgar y de mal gusto.

1863. Manet versus La Academia. El despertar del arte moderno.
Las Bañistas es una pintura de Gustave Courbet, que se expuso en el Salón de París de 1853. Causó gran escándalo por la enorme mujer desnuda en su centro y el fondo de un paisaje incompleto, ambos recursos contra los cánones artísticos oficiales.

Coubert aportó el realismo total, la obra sin idealización alguna, la vidaá cotidiana elevada a obra de arte. Rechazó, como había hecho Delacroix la rigidez de la Academia y el estilo clásico renacentista de los neoclásicos.

Puestos los cimientos, solo faltaba el artista que unificara todos los avances: el virtuosismo técnico de Delacroix con el realismo total de Coubert.

Y este artista fue Edouart Manet (1832-1883). El tío del joven Manet, un inconformista rebelde, además de llevarle a museos, le animó a que se convirtiera en artista y dejara a un lado la severa educación, que su padre juez, le había infundido.

La primera obra que Manet presentó a la Academia fue «El bebedor de absenta»(1858-1859).

El bebedor de absenta es una obra que representa a un vagabundo borracho de los suburbios. Manet lo pinta de cuerpo entero, formato que estaba reservado para personajes importantes, y además vestido con un respetable sombrero y capa. La botella vacía indica que el hombre está totalmente borracho.

Es un retrato oscuro que no sigue ninguno de los preceptos básicos de la Academia: ni el tema, ni la técnica. Los inicios del arte moderno se abrían paso.

Estaba claro que la Academia rechazó con toda su energía la obra de Manet.

Pero el artista siguió su camino, sin ninguna intención de ceder a los consejos de la Academia y en 1863 presentó «Almuerzo en la hierba» que en su momento se llamó «El baño».

Para el tema de esta obra, Manet se inspiró en un grabado de Marcantonio Raimondi (1480-1534) basado en el original de Rafael (1483-1520), llamando «El juicio de París».

Juicio de Paris. Fresco de Rafael.

La intención de Manet fue adaptar la composición al mundo contemporáneo, colocando en su obra a dos jóvenes parisinos vestidos a la moda y a la mujer, totalmente desnuda, mirando al espectador.

A la temática, unió la técnica de colores fuertes, sin ninguna gradación y sin sensación de profundidad.

Está claro que la obra tampoco triunfó en la Academia, que la consideró una viñeta picante más que un trabajo propio de un artista.

Esta vez la Academia, no solo rechazó su obra. Las obras de artistas como Cézzane, Whistler y Camille Pissarro también fueron rechazadas.

La tensión entre la Academia y los artistas, que pedían paso con una renovación, alcanzó tal calibre que llegó y salpicó a Napoleón III.

Este gobernante, en tono conciliador, insitió en la creación de una segunda exposición que complementara el Salón de la Academia y que fuera el público el que eligiera cual era la mejor.

La muestra resultante fue en 1863 y recibió el nombre de Salón de los Rechazados o El salón des Refusés y estaba formada por todas las obras que habían sido rechazadas en el Salón de la Academia de París.

Napoleón III, tal vez, sin pretenderlo dio a los artistas la existencia real de una alternativa a la Academia.

Aunque el Salón de los Rechazados no gozó del entusiasmo del público, si lo hizo de la comunidad artística.

La obra de Manet, «Almuerzo en la hierba» llamó la atención de ese grupo de jóvenes artistas que estaban buscando inspiración.

Claude Monet vio en esta obra un nuevo modo de representación que Manet volvió a seguir en su siguiente obra, Olimpia.

Manet volvió a envolver su obra las referencias históricas que tanto le gustaban a la Academia. El tema principal era un desnudo femenino basado en la Venus de Urbino de Tiziano.

Venus de Urbino. Tiziano.

Manet no idealizó su desnudo y la Academia solo vio la representación de una prostituta.

Aún así, la obra fue aceptada por la Academia en su exposición, pero el público solo se fijó en la cantidad de referencias sexuales descaradas que había en la composición: el gato negro, el ramo de flores, la orquídea del pelo…..

Y, volvemos al inicio de nuestro artículo, a 1863 y al ensayo que Baudelaire había escrito.

La mayor parte de las ideas expuestas en su libro fueron los principios del Impresionismo. Baudelaire afirmó

» el esbozo de las costumbres, la representación de la vida en las ciudades….Hay una rapidez en el movimiento que exige una rapidez igual en la técnica artística..»

Acuño el termino «Flaneur», para referirse al «hombre urbano». Animó a los artistas a buscar «lo eterno en la fugacidad del instante».

Manet fue el primero o el más importante Flaneur de la época, el primer pintor de la vida moderna. El primer artista rebelde que se convirtió, aun sin querer, en el líder del primer movimiento del arte moderno: El impresionismo.

«El cometido esencial del arte es captar lo universal en lo cotidiano, lo que es propio del aquí y el ahora, el presente».

Baudelaire.*

La historia continuará en el siguiente artículo.….El arte moderno ya es imparable.

Disfruta del ARTE!

*Bibliografia, ¿Qúe estás mirando?. Will Gompertz.

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2 comentarios en “1863. Manet versus La Academia. El despertar del arte moderno.”

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