Ellas,Queridas Artistas I.

Que siempre han existido mujeres artistas, lo sabemos. Pero que hayan sido reconocidas por la historia, lo negamos. Es cierto que también han existido artistas, hombres, que han sufrido el olvido en los libros de historia del arte por otros motivos (os recuerdo a Rafael Tegeo).

Pero, las mujeres no solo han sido olvidadas, han sido silenciadas.

Ahora , un movimiento de renovación y reconocimiento de las artistas femeninas a lo largo de la historia, recorre el mundo del arte.

Pero, serán reescritos los grandes libros de arte, incluyendo a todas ellas?

La profesora de Historia Crítica y Social en la Universidad de Leeds, Inglaterra, Griselda Pollock, asegura, que las mujeres habían sido expulsadas de la historia del arte en el siglo XX, ya que en épocas anteriores hubo artistas celebradas. En 1981 escribió uno de sus textos más clarificadores en relación al tema: «Old Mistresses: Women, Art and Ideology «, junto a Rossika Parker. Esta última historiadora del arte, feminista y escritora.

La no presencia de mujeres artistas en los libros de arte es un caso claro de marginación. El planteamiento de este libro es que el arte necesita una segunda mirada, una revisión hecha con ojos de mujer. Una mirada que aportaría a la historia del arte una nueva y diferente perspectiva, más rica y actual.

Una mirada que incluya y reconozca el trabajo artístico de la mujer y el valor de que se muestre en museos e instituciones.

El libro refleja la existencia de documentos históricos que demuestran que hubo mujeres, principalmente durante el Renacimiento, que trabajaron como artistas y fueron respetadas en las diferentes cortes.

También afirma la necesidad de que la investigación que se realiza en la universidad sea «un arte inclusivo, variado, afirmativo, reflejo de la sociedad polifacética de nuestros días, un arte que reconozca a la mujer y al hombre al mismo nivel»

En 2017 esta publicación sirvió de inspiración a la artista plástica española María Gimeno para su proyecto-performance «Queridas viejas«, que tenía como objetivo incorporar a las mujeres al manual de Historia del Arte de Ernst Gombrich, ícono del canon establecido, pero con ausencia de referencias de mujeres en el volumen. Como la artista ha afirmado muchas veces, su proyecto no pretende excluir el famoso libro, mas bien una aportación complementaria.

La figura de la mujer en la Historia del Arte ha estado asociada al concepto de MUSA, es decir, aquella que posaba frente al pintor. Sin embargo, muy pocos reflejan la gran cantidad de pintoras que se fueron desarrollando a lo largo de la historia, tanto que, incluso, se piensa que no hubo mujeres artistas.

Iniciamos una serie de artículos que os van a permitir descubrir a esas mujeres artistas que han sido obviadas por los libros de historia y del arte.

Hoy, algunos ejemplos referidos a las primeras épocas, desde la Antigüedad hasta el Renacimiento. Esta es la primera entrega. Vendrán otras.

Ya, en el SXII, en Alemania destaca una mujer muy interesante de la que se ha llegado a decir que si hubiera sido hombre, estaría a la altura de Leonardo Da Vinci.

Se trata de Hildegarda de Bingen, Abadesa de Rupertsberg.

Se la consideraba una «visionaria», es decir una persona que tenía momentos de trances y visiones (consentidos por los Papas) y que después trasladaba a sus pinturas. Mujer polifacética, pintora, poeta, boticaria, médica, pensadora….que, además, dirigía dos abadías y mantenía correspondencia habitual con los Papas.

Otra mujer importante en el SXII, en Francia, fue Sabina de Steinbach.

Pertenecía a una familia de escultores y ella desarrolló también esta faceta artística. Tomo, rápidamente, el mando del taller de la familia y sus obras se encuentran en catedrales de Centro Europa.

Teresa Dieç, monja, destacó en el siglo XIV, en España.

Pintora de murales de gran formato, trabajaba deprisa y con gran decisión. Firmaba sus obras y podemos encontrar trabajos suyos en Zamora y Toro.
Su estilo se enmarca en el llamado estilo gótico lineal o pintura franco-gótica, dentro de la escuela salmantina de Antón Sánchez de Segovia.

Damos un pequeño salto en el tiempo y llegamos a Susannah Hornebolt

Susanna Hornebolt o Horenbout (1503 – c.1554  ) fue la primera artista femenina conocida en Inglaterra y la dinastía Tudor. Era hija del artista flamenco Gerard Hornebolt y hermana de Lucas Horenbout. Aprendió a pintar con su padre en 1520.
Susana H. era una iluminadora.

Las miniaturas o iluminaciones eran pinturas o dibujos que se podían incluir en escenas y composiciones en los libros ilustrados.

El reconocimiento en Europa le llegó en 1521 cuando Durero compró su iluminación, El Salvador, reconociendo que le sorprendía «el talento de esta mujer».

Fue admirada por artistas contemporáneos como Guicciardini y el propio Vasari, que escribió de ella que «era una de las pocas mujeres flamencas que se habían distinguido por la excelencia de su arte» .

Susana Hornebolt trabajó para el rey como una «iluminadora inteligente» y
La Sociedad de Anticuarios de Londres afirmaba que «Se dice que esta Susanna Hornbaud practicó la pintura en miniatura en Inglaterra y con el mayor éxito, siendo muy patrocinada por Enrique VIII y toda la Corte».

Susana Hornebolt.

Susana Hornebolt tuvo una competidora clara en Levina Teerline .


Fue la artista mejor pagada de su época por encima de los conocidos miniaturistas ingleses Hans Holbein y Nicholas Hilliard. Sin embargo, no ha quedado rastros de su trabajo. Levina Teerlinc . Fue pintora de cámara en la corte inglesa.

Se cree que tuvo como aprendiz a Nicholas Hilliard, previamente orfebre, a quien enseñó el arte del retrato en miniatura. Hilliard se convertiría en un maestro de este arte.

La mayor parte de sus obras no se le atribuyen. De hecho, incluso las obras conservadas que se le atribuyen no tienen una atribución indubitable.

En 1983, se realizó una exposición en el Victoria and Albert Museum  que reunió un grupo de miniaturas atribuidas a ella.
Se sabe que Levina presentaba cada día de Año Nuevo un retrato de la reina Isabel I (una de las hijas de Enrique VIII y Ana Bolena). Todas estas pinturas fueron miniaturas.
Estas son algunas de las miniaturas atribuidas.

Hacia 1560 nace en Venecia, Marietta Robusti, hija del pintor Jacobo Robusti, Tintoretto.

Apodada, por ello, La Tintoretta, aprendió a pintar en el taller de su padre, del que era hija ilegítima. Vestida con ropa masculina, Marietta lo acompañó en sus visitas a todas las cortes de Europa.

Marietta fue otra víctima mas de su época. Nunca recibió encargos públicos que le permitieran demostrar su valía como artista. Se especializó en pinturas de pequeño formato, principalmente retratos de uso privado. Pocas obras pueden serle atribuidas con certeza.
Tal vez sólo el Autorretrato conservado en los Uffizi.
En la Gemäldegalerie de Dresde se encuentra la que podría ser su única obra firmada ‹MR›, el Retrato de dos hombres.

Hemos llegado a Sofonisba Anguissola, gran pintora del Renacimiento (1528-1624).

Es excepcional por la representación de un grupo de mujeres practicando un juego intelectual, por primera vez. El ajedrez.

El pintor Van Eyck dijo de ella: “A pesar de haberse quedado ciega a los sesenta años, en materia de pintura he recibido más luz de una ciega, que de todos mis maestros”.

Para saber más sobre esta excepcional mujer, leer Sofonisba Anguissola. Una mirada femenina en el Renacimiento.

Diana Scultori Ghisi (1547-1612), conocida como Diana Mantovana, fue otra de esas grandes mujeres artistas.

Fue una artista italiana. Su familia tuvo gran importancia en su vida artística. Al principio trabajó con su padre, Giovanni Battista Mantuano. En esta época la mujer no podía tener un aprendizaje formal, pero su padre le enseñó a dibujar y a grabar.

Los cambios culturales asociados al Renacimiento otorgaron a las mujeres más oportunidades para estudiar arte, y llegó a ser posible que mujeres artistas se ganaran una reputación internacional.

Contrae matrimonio con un joven arquitecto llamado Francesco de Volterrase. Se trasladan a Roma y triunfan en la corte papal. A Diana se le permite tener un taller propio y firmar sus trabajos. Destacó, además, como hábil mujer de negocios, llevando una vida desahogada.

Es una de las muchas mujeres artistas que Giorgio Vasari, el gran historiador del arte del Renacimiento, cita en su famoso libro “Vida de los mejores arquitectos, pintores y escultores italianos”.
Diana llevó una vida exitosa sin interrupciones. Sus grabados se siguieron imprimiendo mucho tiempo después de que ésta falleciera. Actualmente se le reconocen 62 trabajos, de los que destacan:

La primera de las reproducciones muestra un grabado titulado “Batalla sobre el Puente”.

La segunda imagen muestra un pasaje mitológico en honor a los artistas clásicos.

La tercera imagen, de estilo manierista, se basa en un dibujo de Giulio Romano, uno de los pintores que más reprodujo Diana Mantovana 

Vamos a terminar este recorrido conProperzia de’ Rossi, escultora del Renacimiento.

Era hija de un notario y estudió con el maestro grabador boloñés Marcantonio Raimondi.

Properzia adquirió fama por sus complejas y pequeñas esculturas hechas en huesos de fruta, como albaricoques, melocotones y cerezas. Los temas de estas pequeñas esculturas eran religiosos. Una de sus obras más famosas fue una crucifixión hecha en un hueso de melocotón.

Rossi comenzó a trabajar a gran escala con sus retratos en busto de mármol. Tuvo varios encargos durante esta etapa .También ganó un concurso para hacer una escultura para la fachada oeste de San Petronio, en Bolonia.

Aunque obtuvo numerosos encargos durante su vida, murió antes de cumplir cuarenta años, en la miseria y sin parientes ni amigos.

Giorgio Vasari incluyó la biografía de Properzia en su famosa obra sobre biografías de artistas Le Vite.

A esta artista la podemos considerar no sólo la primera escultora renacentista, sino también la primera mujer artista renacentista. Es la primera mujer que esculpe cuerpos desnudos, aunque lo hace en alegorías religiosas.

Más Queridas artistas en próximas publicaciones.

Disfrutad con el #ARTE!



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2 Respuestas

  1. 15 marzo, 2019

    […] citando más nombres podríamos seguir, incluso anteriores. Mira […]

  2. 17 octubre, 2019

    […] Ellas, queridas artistas I. […]

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