Rafael Tegeo, el liberal olvidado.

Rafael Tegeo (1798-1856) es una de las tantas figuras desvirtuadas del panorama de la pintura. Perteneció a una generación de artistas que la Historia del Arte ha invisibilizado, debido a su compleja posición a caballo entre dos mundos, el del Clasicismo académico y el Purismo romántico .

El profesor Martín Páez afirma en su estudio sobre el artista que , “fue un gran artista, con unos retratos excepcionales, porque nace en el neoclasicismo, una tendencia poco querida en España. Se puso de moda en Francia porque el mundo napoleónico plasmado por el artista David necesitaba de las grandes gestas del mundo clásico. Este movimiento, que trae a España Rafael de Madrazo, no tiene aquí gran éxito, por lo que Rafael Tegeo lo abandona pronto para hacerse romántico y crear los retratos más interesantes de su tiempo, es su género por excelencia”.


«Rafael Tegeo. Del tema clásico al retrato romántico’. Martín Paez.

Ya en 1919, Ignacio Zuloaga lo lamentaba: “No conocemos a nuestros artistas. Una historia de la pintura española durante el siglo XIX sería muy instructiva (…) Entonces se vería salir de la semioscuridad o de la oscuridad completa en que se tiene a una serie de artistas de cuyas obras no hemos sabido gustar”

En este sentido se plantea la muestra que El Museo del Romanticismo presenta sobre “Rafael Tegeo, 1798 – 1856” .

Museo del Romanticismo.

Rafael Tegeo fue víctima, como lo han sido grandes artistas, durante los años siguientes a su muerte, de los prejuicios del gusto de historiadores del arte y coleccionistas, que relegaron su figura hasta caer en el olvido.
Su ideario político fiel al Liberalismo comprometió su nombre y su actividad creativa y le convirtió también en un ejemplo temprano de artista comprometido ideológicamente ante sus contemporáneos.


“Es muy buen artista, de una calidad muy superior a sus coetáneos…. pero nunca llegó a medrar en la corte por el tinte político al que nunca renunció. Ese compromiso fue más una mancha que le perjudicó con la aristocracia”, explica Carlos García Navarro, especialista en pintura del siglo XIX en el Museo del Prado.

Su carácter tampoco le ayudó. Era un hombre autosuficiente y con una escasa habilidad social para participar de las intrigas y cotilleos de la Corte. Asunción Cardona, comisaria de la exposición, escribe en el catálogo que Tegeo era un hombre de origen humildísimo, “hecho a sí mismo a través exclusivamente de su esfuerzo, su tesón y pundonor”.

Sin la corrección política ni la habilidad social, que requería el entorno del momento, Rafael Tegeo tuvo pocas posibilidades para lograr el reconocimiento que merecía.

Rafael Tegeo fue un pintor español a caballo entre la tradición neoclásica y la nueva corriente romántica.

Comenzó su carrera pública dedicado a la pintura religiosa.
Si su obra rompe con muchas convenciones, su vida también: se formó en Roma cuando hacerlo no era frecuente entre los artistas españoles y con sus propios medios económicos. Allí sí conoció, sin embargo, un ambiente internacional, además del arte del Quattrocento, el Cinquecento y la estatuaria clásica.

Desde Italia envió obras inspiradas en la Historia Sagrada. A su vuelta presentó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando otras obras religiosas para afianzarse como artista.

Hércules y Anteo,

Fue reconocido como un pintor de Historia y su prestigio fue consolidándose a través de la pintura religiosa y creador de imágenes mitológicas.

El retrato, sin embargo, fue el género que más fama y dinero reportó al pintor a lo largo de su vida. Sus mejores retratos pueden competir, incluso, con los de Madrazo.
Tegeo fue uno de los retratistas de mayor fama en la creciente sociedad burguesa del romanticismo español. Con una concepción capaz de integrar la tradición dieciochesca, sus retratos al aire libre fueron de los más apreciados, conjugando en ellos una profunda atención a la dimensión psicológica de los modelos. 


Pero su personalidad luchadora no aceptaba los límites impuestos por los géneros artísticos y decidió dedicar igual interés, en sus creaciones, a todos los elementos que incluía en ellos: desde las escenas de costumbres, al paisaje y a las vistas urbanas, así como a la escultura, que le servía de inspiración.
Su atención por el naturalismo en los fondos de los retratados siempre fue lo más aplaudido de su trabajo.

Priorizó el dibujo y los tonos fríos para acompañar el carácter de sus austeros retratados de la burguesía liberal.
Los responsables de la investigación de este artista destacan el interés de Tegeo por hacer estallar el canon en mil pedazos, mezclando géneros (como el retrato con el paisaje) o rescatando a pintores menos famosos como Bronzino.

Martín Páez señala, además, que los retratos y los cuadros, en general, de Rafael Tegeo, con su precisión, permiten realizar un estudio de las modas en el vestir y en el arreglarse de la España del XIX. Incluso en algunos de sus retratos conviven personajes neoclásicos con otros ya plenamente románticos.

Trabajaba con una clientela estable, que le permitió poder trabajar con una cierta libertad con respecto a las grandes instituciones, de las que consiguió mantenerse más independiente. Su clientela siempre demostró su afinidad con las ideas liberales de progreso y modernidad, que Tegeo manifestaba públicamente y que le llevaron a ocupar el cargo de concejal del Ayuntamiento de Madrid por un tiempo. Eran liberales, como él. Una nueva clase emergente contra el régimen absolutista de Fernando VII.

Rafael Tegeo fue un amante de la igualdad, de la libertad y la Constitución que acababa de echar a andar. Pero también fue uno de los primeros artistas censurados por ello.
García Navarro asegura que los retratos de mayor interés de Tegeo son los de esa burguesía rebelde que quiere hacerse con el poder político del país, porque rompen con el aparato del género.

Siempre estuvo próximo a la Real Casa, pero no fue hasta el final de su carrera, retratista de la misma.

Los Duques de San Fernando.

La muestra que organiza el Museo del Romanticismo está compuesta por una treintena de obras procedentes de instituciones como Patrimonio Nacional, el Museo Nacional del Prado o el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Comisariada por Carlos G. Navarro y la directora del centro, Asunción Cardona.

La exposición podrá disfrutarse hasta el 17 de marzo. Una exposición que costó prepara año y medio, a partir de que el Museo del Romanticismo adquiriera la pieza «La Virgen del Jilguero», una pieza clave de la producción religiosa del artista.

La Virgen del Jilguero

Esta exposición tiene como objetivo principal, «restituir la figura del pintor caravaqueño en el lugar que merece»: «Entre los maestros de la pintura española del siglo XIX», subraya Cardona.
La directora del Museo del Romanticismo cuenta en su investigación que no pudo superar lo que él juzgaba una insuficiente consideración de su obra. Lo vivió como una afrenta personal. “El desengaño mermó su salud hasta provocarle la muerte”, a los 56 años, cuenta Cardona.

A través de esta exposición, el Museo del Romanticismo recupera su figura en su más amplia extensión, y propone una nueva lectura de su producción artística, esencial en el contexto de su tiempo, reordenada y liberada de viejos prejuicios. Tanto en la sala de exposiciones como en los distintos escenarios creados a lo largo de las salas del Museo, el visitante podrá encontrarse con el esplendor de su arte, a través de las obras maestras de su producción.

El mayor prestador de las obras de Tegeo, es el Museo del Prado: de su colección proceden siete pinturas de la exhibición. El resto han llegado de Patrimonio Nacional, el Museo de la Academia de San Fernando, el de Bellas Artes de Murcia, la Biblioteca Nacional, el Museo Ignacio Zuloaga de Pedraza y diversas colecciones particulares, españolas o extranjeras.


Como afirma Martin Paez: «A Tegeo habría que definirlo como un gran retratista, y los retratos son su obra más valiosa, puesto que fue realizada en su época de máxima madurez. Sin duda, son retratos llenos de emoción y vivacidad psicológica».  

El museo también ha organizado dos actividades paralelas a la exposición:


📌 Visitas guiadas a la exposición “Rafael Tegeo. 1798-1856”

📌 Visita-Taller infantil “Mitología dibujada” a partir de 7 años

De ambas podéis obtener mas información a través del propio museo.

Disfrutad del #ARTE!

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Escrito por

Me llamo Yolanda. Soy Licenciada en Historia Contemporánea y en ocasiones trabajo en el Museo Reina Sofía como Auxiliar de sala e Informadora. Pienso que el aprendizaje continuo es una virtud que debemos conservar y compartir. Si te atrae el arte, ARTEyalgomas.com es tu canal. Bienvenid@!

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