Nahui Olin o la rebelde que convirtió el arte en su forma de vida.
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Nahui Olin o la rebelde que convirtió el arte en su forma de vida.

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Nahui Olin era como un volcán. Siempre a punto de estallar. Su norma de vida fue siempre el desafió y la creatividad, que le brotaba, a borbotones, como la la lava. Asombró al propio Diego Rivera y escandalizó a México durante los años de sus vanguardias. Carmen Mondragón, más conocida en los círculos artísticos como Nahui Olin, fue una artista excepcional y versátil.

En la época de la locura vanguardista en México, Nahui Olin, sin duda, fue la más loca. Pintó, escribió libros de poemas, posó y mostró su cuerpo en las portadas de las principales revistas. Fue, como se ha dicho en múltiples ocasiones, la mujer más bella de la época y, como no, adelantada a la misma, inteligente, luchadora y con un sentido de la libertad como pocas personas tenían.

Los grandes ojos de Nahui Olin eran de un verde felino y su pelo una hoguera. Era como si lo fuera iluminando todo a su paso, como si el mundo se incendiase al calor de su mirada.

Juan bonilla. Totalidad sexual del cosmos
Nahui Olin o la rebelde que convirtió el arte en su forma de vida
Nahui Olin

José Emilio Pacheco, premio Cervantes y poeta mexicano llegó a decir que Nahui Olin sería tan famosa como la cantante Madonna y su imagen aparecería en todo tipo de merchandising. Pero no fue así. Más bien todo lo contrario. Esta pintora y escritora que revolvió al México de la época revolucionaria, cayó en el total olvido, permaneciendo en el anonimato hasta que Tomas Zurian, de profesión restaurador de arte, rehabilitó su figura a finales de la década de los años ochenta.

María del Carmen Mondragón Valseca, conocida como Nahui Olin nació el  8 de julio de 1893 en Veracruz, en el seno de una familia acaudalada del Porfiriato.

Hija del general  Manuel Mondragón y Mercedes Valseca, perteneció a la burguesía de fines del siglo XIX y su familia era una de las más conservadoras del momento. Su madre la enseñó a tocar el piano y a escribir desde muy pequeña. Su padre, el general porfiriano, amasó una buena fortuna diseñando un cañón, una carabina y un fusil automático y llegó a ser secretario de Guerra y Marina con el gobierno de Victoriano Huerta.

Nahui Olin o la rebelde que convirtió el arte en su forma de vida
Autorretrato Nahui Olin

Cuando Nahui contaba con 4 años, toda la familia se mudó a París, donde vivió durante ocho años. En esta ciudad estudió en un internado donde también aprendería sobre diversas artes, como la danza clásica, la pintura, la literatura y el teatro.

Fue una niña precoz. Con diez años hablaba francés como si fuera francesa. La profesora del colegio donde estudiaba alababa a la pequeña: «Esta niña es extraordinaria. Todo lo comprende, todo lo adivina. Su intuición es pasmosa. A los diez años habló el francés como yo que soy francesa, y escribía las cosas más extrañas del mundo, algunas completamente fuera de nuestra disciplina religiosa».

Al pasar a la adolescencia, Nahui Olin regresó a México. A los pocos años conoce a Manuel Rodríguez Lozano, cadete del ejército en ese momento. Nahui se casa por contentar a su padre. La boda se celebra en 1913, en plena Revolución Mexicana. Juntos se van a vivir a París, cuando París era el centro de todo y había que estar. En estas fechas, París era de Picasso, Juan Gris, George Braque y Matisse.

Nahui Olin o la rebelde que convirtió el arte en su forma de vida
Nahui en azul

Fue entonces cuando los conoció a todos y cuando Nahui despierta al arte que nunca se extinguió dentro de ella. Durante los años que vivió en París, entre 1914 y 1921, ademas de conocer a los famosos artistas e iniciarse en el mundo del arte, se interesó por las ideas feministas, que influyeron en su obra. Mientras, la relación con su marido se quebraba poco a poco.

Nahui Olin no regresó a México hasta 1921. Separada de su marido, del que nunca pudo divorciarse legalmente y con el  pelo corto y los labios pintados en forma de corazón, cómo se usaba en París, llega a México a sumergirse en la vida artística, llena de ideas avanzadas para la época y con una actitud provocadora.

Durante los siguientes años conoció al fotógrafo Edward Weston para quien posó. Diego Rivera la pintó en el mural «La creación», donde aparece como Erato, la musa de la poesía erótica. Realizó posados de desnudos para el fotógrafo Antonio Garduño.

Mural «La creación» de Diego Rivera. Naui aparece a la derecha, debajo de la figura que llora.

Para Nahui el desnudo era una forma de arte, de perfomance y manifestación artística. Por eso, nunca mantuvo una actitud pasiva delante de la cámara. Se desnudaba delante de la misma porque se sentía dueña de su cuerpo y hacia una puesta en escena.

Posados para diferentes fotógrafos

“Me retraté desnuda porque tenía un cuerpo tan bello que no iba a negarle a la humanidad su derecho a contemplar esta obra”

Nahui olin

Conoció a otros artistas. Recordemos que es la época de Frida Kahlo, Tina Modotti, José Orozco, David Siqueiros, José Vasconcelos y Xavier Villaurrutia, entre otros. México era un país en llamas y Nahui la chispa que lo hizo estallar. En esta época pinta y escribe cartas de una pasión desbordada.

«Yo soy una virgen perversa. La fuerza de la pasión que siento por ti es una embriaguez llena de alucinaciones espléndidas (…) Mi amor es extraño y me ocasiona terror porque temo quemarme en la propia llama de mi amor».

Nahui olin
Nahui Olin o la rebelde que convirtió el arte en su forma de vida
Autorretrato. 1927

«Siempre irreverente y contestataria, la joven Nahui Ollin retó con su talento, belleza e inteligencia a todos los convencionalismos literarios, sociales y morales en los años 20 y 30 del siglo XX«. (Patricia Rosas Lopátegui en su libro Nahui Ollin: sin principio ni fin. Vida, obra y varia invención.)

Juan Bonilla, escritor del libro Totalidad sexual del cosmos, dedicado a la figura de Nahui Olin, afirma que solo quería que la dejaran hacer lo que quisiera. Quería hacer lo mismo que los hombres en una sociedad mexicana que era revolucionaria, pero también profundamente machista.

El escándalo no fue en ella una actitud de salida, sino de llegada. Fue escandalosa en defensa propia»

Juan Bonilla, escritor de Totalidad sexual del cosmos (Seix Barral).

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El abrazo. Nahui y Agancino.

Nahui formó parte del grupo de mujeres que durante las décadas de 1920 y 1930 dio a México uno de los períodos más activos de la cultura y el arte. La escritora Elena Poniatowska las bautizó como Las siete cabritas, en un libro que lleva el mismo título. Habla de las mujeres que fueron independientes, creadoras y rompedoras de moldes, en el México machista.

Una de las personas más impactantes en la vida de Nahui Olin fue el pintor Gerardo Murillo, apodado como Dr. Atl, con quien tuvo el romance más duradero.

Él fue quien la bautizó con el nombre de Nahui Olin que significa, en azteca, el quinto sol. El término se refiere a la creación del mundo, el universo y la humanidad. Al último sol, pero también al primero, a ese Sol que deslumbra y ciega y que tiene el poder de hacer girar los planetas. Él la bautizo con nombre de astro y la volvió mítica para el resto del universo.

Dr. Atl era, ademas de pintor y revolucionario, vulcanologo y en su autobiografia, Gentes profanas en el convento, describe a Nahui

Me cegó cuando la vi. Pero sus ojos verdes me inflamaron. ¡Esos ojos verdes

Dr. Atl

Gerardo Murillo la apoyo económicamente hasta el final de su vida, aún cuando su relación concluyó.

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Esos ojos verdes. Nahui Olin

La obra pictórica de Nahui Olin se inscribe dentro del estilo naif. Se trata de un estilo que no se aprende, es instintivo y se relaciona con quienes no se esfuerzan por copiar un estilo. El naif permite a los artistas no hacer un reflejo fiel de la realidad ni pertenecer a una línea estética particular. Pintan con los mínimos conocimientos, desde una perspectiva personal e íntima, las cosas que observan. Muchos artistas de esta corriente suelen ser autodidactas y utilizan colores brillantes y de contraste, manifestando a través de su obra como se sienten.

El enfoque desde el cual Nahui plasmó el mundo deja fluir de manera libre la representación, sin reparo en proporciones y líneas de perspectiva. En sus pinturas ilustraba escenas amorosas, paisajes campestres.

Una parte importante de su obra son los autorretratos, con sus enormes ojos verdes. El autorretrato no fue para ella un medio para la catarsis emocional, sino una vía para manifestar su lugar en el mundo. Sus ojos verdes siempre aparecen desafiantes y sinceros, tal como ella vivió.

Recreó, también, imágenes típicas de México, como sus parques y sus mercados. Otras de sus obras se caracterizan por su erotismo y su exploración de la sexualidad.

Nahui Olin o la rebelde que convirtió el arte en su forma de vida

«A veces pintora, a ratos poeta, luego pintora, también musa y más tarde caricaturista. Nahui Olin es entonces «alguien a quien se reconoce desde lejos, alguien a quien los hombres quieren seducir, las mujeres temen, alguien ante quien los biempensantes se echan las manos a la cabeza o desaparecen, los revolucionarios desconfían de ella, los poetas la desprecian y los pintores no la tienen en cuenta»,

Juan Bonilla en Totalidad sexual del cosmos.

La belleza y la intensa personalidad de Nahui Olin generaron muchas obras de arte. Protagonista e inspiración de muchas fotografías y versos de otros, también provocaba un hipnotismo en su colegas artistas. Tal vez, éste fue un obstáculo para que se reconociera su propio talento innato.

Nahui Olin o la rebelde que convirtió el arte en su forma de vida
Posado de Nahui Olin para Antonio Garduño. 1927

En los años 40, después de que su relación con el vulcanólogo y artista Dr. Atl se terminara, conoció al capitán Eugenio Agacino. Durante su relación, el buen amor que compartían, llevó a Nahui a una de las etapas más prolíficas de su producción pictórica. Realizó toda una colección dedicada al cosmos, mientras escribía también sus principales libros de versos.

Cuando Eugenio Agacino murió en el mar, Nahui jamas se recuperó. En 1934 se retiró de la vida pública, optando por la soledad que la llevó a un estado de locura permanente. Solo vivía con decenas de gatos y deambulaba sucia, demente y sin dinero.

Carmen Mondragón dejó de ser Nahui Olin en sus últimos años de vida. El “quinto sol” se había apagado. Esos ojos dejaron de tener vida.

«Tenía como ojos un par de soles, de incendios, de infiernos. Nahui Olin tenía el mar en los ojos, el agua salada se movía dentro de las dos cuencas y adquiría la placidez del lago o se encrespaba furiosa tormenta verde, ola inmensa, amenazante. Vivir con dos olas de mar dentro de la cabeza no ha de ser fácil. Convivir tampoco»

( Elena Poniatowska en el prólogo del ensayo Nahui Olin (Circe) de Adriana Malvido. )

Según la escritora Adriana Malvido, cuando Nahui Olin murió, el 23 de enero de 1978, lo hizo rodeada de los tres perros y los ocho gatos que le hacían compañía. La que fue, una vez, pintora, escritora, musa e iniciadora de la liberación sexual, murió en el olvido más absoluto.

Nahui fue una de las dos mujeres que integró la Unión Revolucionaria de Obreros, Técnicos, Pintores, Escultores y Similares. Fundó también la Liga Feminista de Lucha contra las Toxicomanías, a través de la cual buscó la equidad de género y la instauración del voto femenino. Luchaba por involucrar a las mujeres indígenas en la sociedad y dotarlas de derechos para que pudieran poseer tierras, derecho a la educación, apoyo en la maternidad y que pudieran votar.

Estos temas fueron recurrentes en toda su obra y en todas las disciplinas que trabajó. En el ámbito de la poesía, la libertad corporal de las mujeres, es su tema estrella, por lo cual resultó revolucionaria para su época. Entre sus obras publicadas en vida están: Óptica cerebral, poemas dinámicos (1922), Câlinement je suis dedans (1923), À dix ans sur mon pupitre (1924), Nahui Olin (1927) y Energía cósmica (1937).

«Bajo la mortaja de las leyes humanas, duerme la masa mundial de mujeres, en silencio eterno, en inercia de muerte, y bajo la mortaja de nieve son la Iztatzihuatl, en su belleza impasible, en su masa enorme, en su boca sellada por nieves perpetuas, por leyes humanas.

Más dentro de la enorme mole, que aparentemente duerme, y sólo belleza revela a los ojos humanos, existe una fuerza dinámica que acumula de instante en instante una potencia tremenda de rebeldías, que pondrán
en actividad su alma encerrada, en nieves perpetuas, en leyes humanas de feroz tiranía.

Y la mortaja fría del Itzatzihuatl se tornará en los atardeceres en manto teñido de sangre roja, en grito intenso de libertad, y bajo frío y cruel aprisionamiento ahogaron su voz; pero su espíritu de independiente fuerza, no conoce leyes, ni admite que puedan existir para regirlo o sujetarlo bajo la mortaja de nieve donde
duerme la Iztatzihuatl en su inercia, en nieves perpetuas.«
—Nahui Olin, Óptica Cerebral.

Portada de su libro de poemas.

Carmen Mondragón – Nahui Olin siempre luchó, aunque fue su propia lucha la que la devoró. «Nahui no sólo era un relámpago verde sino una mujer culta que amaba el arte, hablaba de la teoría de la relatividad, habría discutido con Einstein de ser posible, tocaba el piano y componía y sabía juzgar una obra de arte» (Las siete cabritas)

«Soy un ser incomprendido que se ahoga por el volcán de pasiones, de ideas, de sensaciones, de pensamientos, de creaciones que no pueden contenerse en mi seno y por eso estoy destinada a morir de amor … No soy feliz porque la vida no ha sido hecha para mí, porque soy una llama devorada por sí misma y que no se puede apagar»

texto escrito por nahui olin a la edad de 10 años.

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Me llamo Yolanda. Soy Licenciada en Historia Contemporánea y en ocasiones trabajo en el sector de los Museos como Auxiliar de sala e Informadora. Pienso que el aprendizaje continuo es una virtud que debemos conservar y compartir. Si te atrae el arte, ARTEyalgomas.com es tu canal. Bienvenid@!

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