Eduardo Arroyo, artista rebelde y combativo.

El 14 de octubre nos dejaba Eduardo Arroyo dejando dos cuadros inacabados.

Trabajó en una de sus pasiones hasta el ultimo día.  Dejó,en su estudio de Madrid, una obra inacabada: “Tres visitantes en la cocina de Agatha Christie” (una de sus autoras preferidas).  La otra, en su taller de León: ” La bella y la bestia” y de la que tan solo pintó  la figura de Lenin aunque pensaba incluir en la composición a Marx, Stalin, Mao y el león que debía centrar la composición.

Combativo y crítico siempre,  Eduardo Arroyo ha sido considerado una personalidad influyente en el panorama artístico.

Hoy en día, sus obras se hallan representadas en colecciones privadas y oficiales de gran renombre: ejemplo de ello es que el Museo Reina Sofía de Madrid, expone varios lienzos, entre los que sobresalen Los cuatro dictadores (1963).

Los cuatro dictadores. Eduardo Arroyo

Es considerado uno de los principales autores de la figuración crítica de contenido político y social, o la llamada también Figuración narrativa .

La figuración narrativa es un estilo pictórico y un movimiento artístico aparecido al comienzo de los años 60 en Francia.  Se relaciona,generalmente, a la figuración narrativa  con el pop art. Entre sus fuentes de inspiración: la historieta, la fotografía y el conjunto de las imágenes de lo cotidiano.

Pero, para entender la figura y obra de Eduardo Arroyo hay que centrarse en el entorno y momento histórico en el que la desarrolló.

Eduardo Arroyo nació en el seno de una familia de clase media y de ideología liberal en Madrid, en el año 1937, y fue educado en el seno de la dictadura franquista, la cual fue generando un sentimiento de desesperanza y pesimismo a partes iguales. Madrid fue el punto de referencia de sus odios y de su nostalgia.

Estudió periodismo y, en 1958, se traslada a París con la intención de convertirse, realmente, en escritor. Arroyo se confesó, siempre,  adicto a dos grandes pasiones: la lectura y la escritura.

Siempre decía: “Los libros te ayudan a vivir; la pintura a morir. La literatura es el oxígeno en momentos de nitrógeno”. Con ello se refería a la tranquilidad en que le sumergia la lectura, frente a la tensión de sentimientos  que experimenta el pintor ante el cuadro: el amor y el sufrimiento (la pasión, en realidad).

Su carácter revolucionario y contrario al régimen franquista le llevo a vivir muchos años en Francia y tuvo prohibida  la exposición de su obra en España asi como la entrada al país.

Ese sentimiento de apátrida le marcará para siempre incluso, cuando tras la muerte de Franco, pueda recuperar su pasaporte español y regresar a Madrid.

Para Eduardo Arroyo el arte se convirtió en un medio para el combate y la reivindicación.

El autor siempre afirmaba que : “El destino del pintor es
serlo hasta el final”. Una vez establecido en París comenzará una lucha sin fin contra el régimen español.”Hay que reconocer una cosa importante: yo pertenecí a una generación de figurativos que lo que querían era cargarse el sistema político primero, prenderle fuego al sistema y luego cargarse la abstracción. Unos pintores neofigurativos que ahora son abuelitos, como yo, pero que fueron entonces unos luchadores” (nos interesaba más la política que nuestra carrera pictórica.”

Su obra está dominada por la temática española, interpretada con  ironía y  crítica en respuesta a la situación política del país. Muestra de ello,  El minero Silvino Zapico es arrestado por la policía (1967) o en Caballero español (1970)

El caballero español. Eduardo Arroyo

Eduardo Arroyo ha pasticheado la historia, la política y la vida. El pastiche más que un recurso estilístico para Eduardo Arroyo fue una actitud. 

El pastiche es una técnica utilizada en literatura y otras artes, consistente en imitar abiertamente diversos textos, estilos o autores, y combinarlos, de forma que den la impresión de ser una creación independiente. 

En su etapa parisina realizó varias de las exposiciones mas polémicas de la época. En La Tercera Bienal de París, celebrada en el Museo de Arte Moderno, en 1963, participó en la muestra colectiva  L’Abattoir (El matadero): Los artistas exhibieron su posición contraria al totalitarismo, a la tortura y a toda forma de represión. Arroyo colgó allí Los cuatro dictadores, una sucesión de cuatro personajes en alusión a Franco, Salazar, Hitler y Mussolini.

Este hecho tuvo consecuencias importantes y el Gobierno español presionó para retirar el cuadro, prohibió su primera exposición en España y se le retiró el pasaporte (lo que alargó 15 años más su exilio).

En 1965 y 1967, participa en dos exposiciones mas, en las que se enfrenta a dos iconos culturales del momento: Marcel Duchamp y Joan Miró.  Creía que el arte de vanguardia, lejos de cambiar las condiciones de vida y el sistema de dominación , se había adaptado en el seno de la cultura dominante. La vanguardia  se convierte en una prolongación de la moda a la que hay que hacer frente.  De ahí, la obra  El fin trágico de Marcel Duchamp (1965) dedicada a una de las figuras indiscutibles de la vanguardia 

EL fin trágico de Marcel Duchamp. Eduardo Arroyo. Obra expuesta en el Museo Reina Sofía en la actualidad. Sala 428

A Joan Miró dedicó la serie Miró rehecho o las desgracias de la coexistencia (1966-1967). Arroyo  sabia que Miró se trataba de un artista consagrado de la vanguardia, opuesto al régimen de Franco y que mantenía una postura crítica respecto a la situación política de España. En “Espagne je te vois” y en “España te miro el culo” se inspiró en la obra La masía, de Miró, pero convierte el huerto en un campo de exterminio. 

Ya siendo una figura de renombre internacional, en 1977 regresa a España.

Como el mismo afirmaba: “Más tarde, en 1976 me devolvieron el pasaporte y pude venirme a España. Tenía verdadera obsesión por volver. Todavía no había comprendido que este era un mundo muy complicado donde, en realidad, los que habían combatido a Franco en el interior despreciaban a los de fuera pensando que no habían hecho nada. Y los de fuera consideraban esclavos de su propia dictadura a quienes se habían quedado dentro.”

Eduardo Arroyo.

La primera exposición que hizo en España fue un desastre total . Sufrió un boicot tan fuerte que le obligó a dejar el país, de nuevo. Poco después volvió con la idea de pintar y compró el estudio que ha mantenido hasta su muerte.

“Desde ese momento ya empezó mi integración en lo que en realidad quería. Tenía una gran curiosidad por este país, valoraba lo que se estaba haciendo, seguía todo esto con una gran pasión, y yo creo que hasta hoy”

Eduardo Arroyo.

 El ambiente del arte actual no le interesa mucho. Considero que era “una estupidez mayúscula”. Para él el mundo del arte estaba lleno de frívolos y cínicos. 

“Es una catástrofe, pero es sobre todo la catástrofe moral y política. Es la falta de ética, la falta de ilusión, el triunfo del cinismo. Nadie cree en nada, nadie es capaz de sacrificar un mínimo”

Eduardo Arroyo

“El buque fantasma” fue su último cuadro completo,un mar por el que navega un submarino con ruedas escoltado por caballitos; una composición que contrapone los colores primarios y el amarillo con las incontables máscaras de Fantômas (el personaje creado por Marcel Allain).

En homenaje a su figura, El Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico ha organizado una exposición que estará vigente hasta el 17 de marzo de 2019.

La exposición, Eduardo Arroyo: El Buque Fantasma, reúne un conjunto de 38 obras producidas desde el año 2000 . En ellas  la melancolía se mezcla con el humor y la sátira.

Un hombre y artista radical hasta su muerte.

“Un pintor, decía Eduardo Arroyo, vive en un estado permanente de crisis por treinta y siete mil motivos diferentes. Las inquietudes de cada persona son un vasto océano, enorme, infinito; pero cuando el tiempo comienza a contarse al revés, a todos los seres les asalta el mismo miedo: la cercanía del final, del último suspiro, la muerte.” 

Puedes consultar la entrevista completa en
https://elpais.com/diario/2011/03/27/eps/1301210814_850215.html 27/marzo/2011

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Escrito por

Me llamo Yolanda. Soy Licenciada en Historia Contemporánea y en ocasiones trabajo en el Museo Reina Sofía como Auxiliar de sala e Informadora. Pienso que el aprendizaje continuo es una virtud que debemos conservar y compartir. Si te atrae el arte, ARTEyalgomas.com es tu canal. Bienvenid@!

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