Angelica Kauffmann. La pintora prodigio.

Angelica Kauffmann. La pintora prodigio.

Angelica Kauffmann nació en Suiza un 30 de octubre de 1741. Es otra mujer artista y pintora cuya obra fue muy prolífica y popular en su época, pero después, difuminada por los libros de Historia del Arte.

Ahora, su retrato de Anna Von Escher Van Muralt, que realizó hacia 1800, vuelve a estar colgado en la pared de la sala 22 del Museo del Prado.

En su tiempo, se llevaron a cabo muchas reproducciones de su obra a través de grabados. Además, sus diseños se utilizaron en variados soportes decorativos como, abanicos, mobiliario pintado, jarrones, juegos de té, cajas de madera, champaneras, así como porcelanas.

Los temas que abordó en sus cuadros son, en su mayoría, retratos, aunque también abundan los temas mitológicos y alegóricos, los históricos o los religiosos.

Autorretrato de Angelica Kauffmann

Joseph Johann Kauffmann, su padre, fue un pintor dedicado sobre todo al retrato.  Era un pintor bastante mediocre pero enseñó bien a su hija, que estaba dotada de un genio especial.

Angelica Kauffmann comenzó a pintar muy joven.

Ayudaba en la decoración mural de algunas iglesias a su padre, con el que viajó por Suiza, Austria y el norte de Italia. En estos viajes aprendió varios idiomas, leía libros de forma ávida y demostró un talento innato para la música.

En la técnica de la pintura, sin embargo, fue donde más desarrolló su talento. Al cumplir los doce años se había hecho famosa, de tal manera que obispos y nobles posaban para ella.

EL dolor de Telémaco. Angelica Kauffmann

En ciudades como Bolonia y Venecia era aclamada no, solo, por su talento, si no también por el encanto personal que derrochaba.

Copió los trabajos de pintores como Correggio y Carracci como parte de su entrenamiento artístico. Después desarrolló su propio estilo.

Con quince años, Angelica Kauffmann, ya realizaba retratos de forma independiente. En 1762 entró en contacto con las corrientes neoclásicas estando en Florencia.

En 1763 se trasladó a Roma, foco por excelencia de las teorías del neoclasicismo. Allí coincidió con el arqueólogo e historiador del arte Johann Joachim Winckelmann, ­

En 1764, Winckelmann escribía a un amigo contándole la

«excepcional popularidad de la pintora». «Puede considerársela bella», añade, «y cantando puede igualarse a nuestros mejores virtuosos».

En 1765 fue nombrada miembro de la Academia de San Lucas.

Abandonó Roma para dirigirse a Venecia, donde estudió la obra de ­Tiziano y sus contemporáneos.

En Roma fue donde conoció a Lady Wentwort, la mujer del embajador de Ingla­terra, quien la animó a visitar el ­país. 

La posición social de Lady Wentworth le abrió las puertas de la sociedad inglesa y fue bien recibida en todas partes, mostrándola especialmente un gran favor la familia real.

Una de las primeras obras que realizó fue un retrato de David Garrick, actor y dramaturgo británico. Fue expuesta en el «Gran salón del Sr. Moreing en Maiden Lane».

Angelica Kauffmann. La pintora prodigio.

En esta época conoció al que sería su mejor y más fiel amigo, el pintor sir Joshua Reynolds.

El nombre de la pintora aparecía constantemente en su cuaderno de notas. La llamaba Miss Angelica o Miss Angel.

Reynolds hizo un retrato de Angelica Kauffmann en 1766 y para devolverle el cumplido, ella pintó Retrato de Sir Joshua Reynolds.

Angelica Kauffmann. La pintora prodigio.

Junto al pintor Joshua Reynolds, par­ticipó en la fundación de la Royal Academy of Art. 

En 1757, Angelica Kauffmann se casó con un supuesto noble sueco, el conde de Horn, que resultó ser un impostor, además de bígamo. Reynolds ayudó a liberarla.

Su amistad con Reynolds fue criticada en 1775 por el académico Nathaniel Hone.

Hone pintó el cuadro El prestidigitador.

Esta obra se identificó como un ataque a la moda del arte renacentista italiano. También fue un ataque directo a la figura de Sir Joshua Reynolds. También se incluía una caricatura desnuda de Angelica Kauffmann, lo que llevó a la Real Academia a rechazar la exposición de la pintura.

El prestidigitador de Hone

La versión final de la obra, con la combinación de una niña y un anciano también se ha visto como un símbolo de la cercanía que Kauffman y Reynolds tenían y la diferencia de edad existente entre ellos.

A diferencia de otras pintoras de su época, se negó a realizar solo retratos y naturalezas muertas, y se entregó a pintar composiciones de historia, género que en su época era tenido por el más prestigioso.

La sociedad inglesa, en la que desarrolló su máxima fortuna artística y personal, siguió prefiriendo los retratos al resto de los grandes temas de historia. Angelica Kauffmann alcanzó gran reconocimiento con sus retratos alegóricos, en los que caracterizaba a sus clientes como personajes históricos o como dioses de la mitología clásica, al estilo de Reynolds.

Desde 1769 hasta 1782, Angelica Kauffmann exhibió sus pinturas en la exposición anual, enviando a veces hasta siete cuadros, generalmente con temas clásicos como la obra Ariadna abandonada por Teseo o  de temas alegóricos.

Ariadna abandonada por Teseo

En 1773 fue escogida por la Academia, con otros, para decorar la Catedral de san Pablo, y fue ella quien, con Biagio Rebecca, pintó la antigua sala de lectura de la Academia en Somerset House.

Sus mejores trabajos fueron los de pintura de historia, la categoría más lucrativa dentro de la pintura académica del siglo XVIII.

Virgilio escribe su epitafio. Angelica Kauffmann
Angelica Kauffmann. La pintora prodigio.
Rinaldo and Armida

Bajo la dirección de Reynolds, la Academia hizo un gran esfuerzo para promocionar la pintura de historia entre un público, el inglés, que estaba más interesado en encargar y comprar retratos y paisajes.

A pesar de la popularidad que Kauffmann disfrutaba en la sociedad inglesa y su éxito como artista, estaba decepcionada por la relativa apatía que los ingleses sentían hacia la pintura de historia. Abandonó Inglaterra y volvió al continente, donde este género era mejor estimado y pagado.

En 1780, tras la muerte de su timador esposo, anuló su matrimonio y se casó con el pintor Antonio Zucchi, con el que regresó a Italia.

En Roma conoció y se hizo amiga de Johann Wolfgang von Goethe, quien dijo de ella

«que trabajaba más duro y lograba más que ningún otro artista que él conociese, pero siempre impaciente, quería hacer más» Viaje a Italia de Goethe

En 1782 murió su padre y en 1795, su marido.

Siguió contribuyendo a la Academia de manera intermitente, exponiendo por última vez en 1797. Después de esto es poco lo que produjo.

En 1807, Angelica Kauffmann falleció en Roma, siendo honrada con un espléndido funeral dirigido por Canova.

Toda la Accademia di San Luca, con numerosos eclesiásticos y virtuosos, la siguieron hasta donde sería enterrada en Sant’Andrea delle Fratte, y, como en el entierro de Rafael, dos de sus mejores pinturas fueron llevadas en procesión.

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2 pensamientos sobre “Angelica Kauffmann. La pintora prodigio.”

  • Fantástica esta Angelca Kauffmann!Esta pintora Suiza increíblemente poco menos que de desconocida es un
    Gran descubrimiento y es muy buena idea que este nuevo y gran Museo Del Prado de que disfrutamos se este ocupando de su revisión promocional.Personalmente la veo como a caballo entre el post barroco o rococó y el
    Neo clasicismo con un nivel de calidad y belleza muy alto.Gracias y felicidades a «arteyalgomas»

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