La Belle Société de René Magritte, dos ventanas al exterior.

La Belle Société de René Magritte, dos ventanas al exterior.

La Belle Société de René Magritte es una obra que pinta en la etapa final de su vida, tan solo uno o dos años antes de morir.

René François Ghislain Magritte (21 de noviembre de 1898 – 15 de agosto de 1967) fue un pintor surrealista.

Magritte, más conocido por sus imágenes ingeniosas, pretendía cambiar la percepción precondicionada de la realidad y forzar al observador a hacerse más sensible a su entorno.

La Belle Société de René Magritte, dos ventanas al exterior.
La condición humana. 1935. Magritte

“Quiero infundir nueva vida en la manera en que miramos las cosas que nos rodean.
¿Pero cómo debemos mirar? Como un niño: la primera vez lo ve todo como una realidad fuera de sí. Yo vivo en el mismo estado de inocencia que un niño, que cree poder alcanzar con su mano un pájaro en pleno vuelo»

magritte

Comenzó sus lecciones de dibujo en 1910. En 1915 comienza a hacer sus primeras obras en la línea del Impresionismo. 

En 1922, René Magritte, vio una reproducción de La canción de amor, cuadro de Giorgio de Chirico, que le impresionó profundamente.  Es el caso de Magritte, muchas de sus obras derivarán de su influencia.

La canción de amor de Giorgio De Chirico

Giorgio de Chirico influyó sobre muchos de los surrealistas.

Pero Magritte es quien más influencia recibió, sobre todo a la hora entender el cuadro, como ese espacio irreal donde los objetos tienen la presencia misteriosa de lo metafísico, corriente tan próxima a lo surreal.

A partir de 1926 se independiza de las influencias anteriores y basa su estilo en el de este pintor. A lo largo de los años veinte se interesó por el fotomontaje y el collage, técnicas al servicio del juego y lo irracional. En 1926 Magritte fue el principal impulsor del surrealismo belga, 

La Belle Société de René Magritte, dos ventanas al exterior.
El futuro de las estatuas. 1932 Magritte

En 1927 se instaló en París y allí se relacionó con André BretonPaul Éluard y el grupo de los surrealistas franceses, durante los tres años siguientes

Aporta al surrealismo parisino un resurgimiento del ilusionismo. A diferencia de Dalí, Magritte no usa la pintura para expresar sus obsesiones privadas o sus fantasías, sino que se expresa con agudeza e ironía, buscando el debate. No trató de hacer enigmático su trabajo como pintor.

A partir de esta época, el estilo de Magritte, también llamado Realismo mágico, cambio poco.

Los surrealistas compartían un mismo objetivo, pero se diferenciaban en el método para lograrlo. Siguiendo las directrices de André Breton, todos deseaban expandir los límites de la realidad a través de los sueños, abriéndose al deseo y la intuición. Magritte, no.

La Belle Société de René Magritte, dos ventanas al exterior.
Asesino amenazado. 1926 Magritte

«Mi pintura es lo contrario del sueño, ya que el sueño no tiene la significación que se le da. Yo no puedo trabajar más que en la lucidez. Ésta viene sin que yo lo quiera. A eso se le llama también inspiración.»

Magritte
La Belle Société de René Magritte, dos ventanas al exterior.
La caja de Pandora. 1951. Magritte

El propósito de Magritte era crear «imágenes que evocan el misterio del mundo», y para eso, decía, hay que “estar bien despierto”.

Magritte, que era y estaba muy despierto, se convirtió en un maestro de las paradojas visuales. Así surgen manzanas que ocupan habitaciones enteras, figuras masculinas con abrigo, paraguas y bombín que caen como gotas de lluvia, aves compuestas de hojas y nubes, muchas nubes.

La Belle Société de René Magritte, dos ventanas al exterior.
La voz de los vientos. 1928 Magritte

La Belle Société de René Magritte  incluye elementos recurrentes de su iconografía.

El hombre con bombín, que aquí aparece en dos siluetas, y el paisaje con nubes. Y el misterio llega de las yuxtaposiciones de dos mundos que parecen ajenos. Dos siluetas de un mismo personaje: una rellena con una playa, el horizonte y las nubes en el interior y otra con una espesa vegetación.

La Belle Société de René Magritte, dos ventanas al exterior.
La Belle Société. Detalle. Magritte

Utiliza elementos de la realidad, para integrarlos en imágenes que tienden a cuestionar la representación pictórica tradicional. La belle Société de René Magritte juega con lo real y lo ilusorio.

Renegó de la interpretación simbólica de sus pinturas ya que sus cuadros siguen una lógica interna, lejos del automatismo promulgado por el surrealista Bretón. El pintor solía definir su obra como «una huella visible del pensamiento».

A través del relleno, La Belle Société de René Magritte, evoca una especie de vacío, los paisajes están deshabitados, el interior del ser humano contiene una atmósfera cercana a la desolación.

Magritte dibuja con una línea segura, limpia, casi simple, con formas sencillas en aras de la libertad y la expresividad del pensamiento. 

«La imagen pintada es, de una parte: la descripción del mundo visible modificado por una manera de pensar, o bien por otra parte, la imagen pintada es la descripción del mundo visible comprendido de una manera espontánea».

Magritte fue, por así decirlo, un surrealista conceptual muy interesado en la ambigüedad de las imágenes, de las palabras y en investigar la extraña relación entre un lo pintado y lo real. Para ello explora lo que hay de mágico en lo cotidiano.

Tras su retorno a Bélgica, Magritte decidió llevar la vida de un belga de clase media y sometió sus actividades diarias a una calculada rutina, a pesar de lo cual su casa se convirtió en punto de encuentro de artistas y escritores. 

Tras un breve periodo de tiempo, durante la ocupación alemana, volvió a un estilo cercano al impresionismo. Hacia 1947 se vio inmerso en lo que él mismo llamó époche vache, una etapa que esperaba irritar al público francés con temas crueles y de factura ruda al modo fauve.

El hijo del hombre. 1964. Magritte

Tras el escándalo provocado en París por su exposición, Magritte recuperó su estilo anterior e incorporó a su producción esculturas, breves películas surrealistas y encargos para pinturas murales. En 1948 firmó su contrato con el marchante neoyorquino Alexandre Iolas y gracias a él su fama se hizo internacional.

Magritte no fue solo un surrealista. “El de Magritte es un arte muy erudito y especulativo. No comparte en absoluto la inspiración desbordada de los surrealistas parisinos. Su obra pretende interrogarse sobre la propia naturaleza del arte» según explicó, Ottinger, comisario de la exposición que  el Centro Pompidou le dedicó en 2016.

El telescopio. 1963. Magritte

“El arte de pintar es un arte de pensar”, dejó dicho el propio Magritte, que irrigó su obra con “una constante meditación crítica sobre la relación entre el mundo y el hombre”.

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