Lienzos en Movimiento: La estética del Circo en el arte.
El circo, con su magia y dinamismo, ha inspirado a generaciones de artistas a capturar la esencia vibrante y enérgica de esta forma única de entretenimiento. La relación del arte y el circo nos sumerge en un mundo donde el lienzo se convierte en un escenario, y las pinceladas narran historias de equilibrio, gracia y emoción.
Y, ahora, el espectáculo del Circo en Valencia nos trae a la familia Raluy, desde el 1 de diciembre al 4 de febrero, con su representación IN ART WE TRUST (en el arte confiamos).

Desde su niñez, Luis Raluy Iglesias se sintió atraído por el circo. Su mundo le resultaba mágico y maravilloso, pero inalcanzable, ya que la economía familiar no le permitía comprar una entrada. Veía todos los circos que pasaban por su casa apoyado en las vallas y su pasión fue ganándole día a día.
El circo es el único espectáculo que conozco que mientras se mira proporciona la sensación de vivir en un sueño feliz.
Ernest Hemingway, 1954
Un día, la tentación le lleva a colarse de forma furtiva en la gran carpa de un Circo. A partir de ese día, Luis Raluy Iglesias, supo que nada podría impedir que él fuese un hombre de circo.

En los años 70 la familia Raluy ya tiene su propio circo. Luis, con la ayuda de sus hijos, lleva de gira con increíble éxito, por España y Portugal , el circo “Ringland”.
Pero Luis Raluy empieza a comprar y restaurar antiguos carromatos de circo. Y, con el tiempo, crea, en homenaje al circo clásico de la época de oro, el CIRCO MUSEO RALUY, el primer circo-museo del mundo y la génesis del histórico Circo Raluy.
A lo largo de los años, ha combinado tradición y modernidad para ofrecer espectáculos innovadores y emocionantes. A día de hoy, Luis Raluy es director, payaso, escritor, inventor, físico, músico y un gran intelectual, lo que hace que siga transmitiendo sus conocimientos al resto de la familia para que sigan muy de cerca sus pasos.

En la actualidad, La familia Raluy ha logrado mantener viva la tradición circense mientras adapta su espectáculo a los tiempos modernos, lo que ha contribuido a su reconocimiento y éxito continuo en el mundo circense.
El circo tiene una relación extensa con el mundo del Arte. En sí mismo, es una forma de arte performático que busca entretener, emocionar y cautivar al público a través de habilidades físicas y emocionales.
Los artistas circenses son, en esencia, intérpretes que emplean su destreza física y creatividad para crear una experiencia artística única. Esto se asemeja a otras formas de arte, como la danza, el teatro o la pintura, donde los artistas buscan transmitir emociones, contar historias o simplemente expresar su creatividad.
Mucho antes de la llegada del cine, el espectáculo circense era una de las formas más populares de entretenimiento masivo y sus artistas eran considerados celebridades. El circo era una fábrica de sueños y representación teatral a la vez.

La historia del circo se remonta al legado cultural de las civilizaciones antiguas, desde las civilizaciones del Lejano oriente, hasta Grecia, Roma y Egipto.
Tras la decadencia de estas civilizaciones occidentales, las artes corporales fueron perdiendo interés entre la población.
En la Europa de la Edad Media, las artes corporales recobraron su espacio, pero fue durante el Renacimiento cuando los artistas tomaron, de nuevo, las calles y los pueblos de las ciudades europeas.

Payasos, bailarines, magos, malabaristas, ilusionistas han sido personajes que están inmersos en el imaginario del circo tradicional y del arte callejero para llevar este espectáculo hasta la gente del pueblo dejando de lado las visiones elitistas del arte.
Desde las primeras representaciones circenses, el arte ha encontrado en el circo un tema fascinante. Pintores como Georges Seurat y Henri de Toulouse-Lautrec inmortalizaron la vida circense a finales del siglo XIX y principios del XX. Sus obras capturaron la atmósfera cautivadora de los artistas circenses, las luces brillantes, la audiencia entregada y los movimientos ágiles que parecen desafiar la gravedad.

La estética del circo se ha entrelazado en las corrientes artísticas más diversas. El impresionismo, con su enfoque en la luz y el movimiento, encontró en el circo un escenario perfecto para explorar nuevas técnicas de representación.

Las escenas de trapecistas suspendidos en el aire o payasos con gestos exagerados se convirtieron en motivos recurrentes que desafiaban las convenciones artísticas establecidas.
El expresionismo, por otro lado, se sumergió en la intensidad emocional de los artistas circenses. Buscó transmitir la angustia, el entusiasmo y la tensión emocional que se despliega tras bambalinas.
Las pinturas expresionistas reflejan la dualidad entre la alegría deslumbrante que se muestra al público y las luchas internas y personales que experimentan los artistas detrás del telón.

El surrealismo llevó la representación del circo a un nivel completamente diferente, explorando la fusión de lo real y lo irreal. Los sueños, la imaginación desbordante y lo inesperado se convirtieron en elementos clave en las obras surrealistas inspiradas en el circo.
Los artistas como Salvador Dalí y Marc Chagall usaron el circo como un medio para desafiar la percepción y explorar lo extraordinario.
«Para mí un circo es un espectáculo de magia que aparece y desaparece como un mundo».
Marc Chagall

Pero si ha habido un artista en el que el espectáculo del Circo ha influido, ese ha sido Picasso. La influencia del circo en la obra de Pablo Picasso es fascinante y significativa. Durante su vida, Picasso demostró un profundo interés en el mundo del circo y sus artistas, y esto se reflejó en varias de sus obras a lo largo de su prolífica carrera.
En la década de 1900, Picasso se vio atraído por el circo y comenzó a representar a artistas circenses en sus pinturas. Su serie de obras sobre el circo, especialmente durante su período rosa, captura la vida vibrante y a menudo marginal de los artistas de circo.

Pintó acróbatas, payasos, equilibristas y otros personajes circenses, representandolos con colores suaves y líneas fluidas que reflejaban la gracia y la agilidad de los artistas.
Los artistas circenses en las pinturas de Picasso no sólo eran retratos estáticos, sino que él buscaba capturar la esencia misma de su actuación.
Estas obras eran representaciones visuales y una exploración de la emoción y el movimiento. Utilizaba formas simplificadas y líneas dinámicas para transmitir la energía y la tensión física de las acrobacias y las actuaciones circenses.


Uno de los cuadros más conocidos de esta serie es La Familia de Saltimbanquis, que representa a un grupo de artistas de circo. En esta obra, Picasso retrata la sensación de comunidad y camaradería entre los artistas itinerantes.

La vida circense proporcionó a Picasso un terreno fértil para explorar la dualidad de la vida: la alegría y el sufrimiento, la realidad y la ilusión. Estos temas se reflejaron en sus obras, donde la vida bohemia de los artistas de circo contrastaba con la melancolía y la vulnerabilidad que a menudo acompañan a esta forma de vida.
La fascinación de Picasso por el circo fue más allá de la representación visual. Su interés por los personajes circenses y su estilo de vida nómada también se relacionaba con su propia identidad como artista. Vivió parte de su vida como un artista errante, experimentando diferentes estilos y movimientos artísticos, de manera similar a cómo los artistas circenses viajan de un lugar a otro para presentar sus actuaciones.

Desde los últimos años del siglo XIX, los espectáculos circenses han resultado una fuente inagotable de inspiración para los artistas y han tenido una gran reputación entre la sociedad y las artes escénicas. El personaje del payaso se ha convertido en el gran protagonista del circo moderno.

El primer papel de payaso convencional fue interpretado por Joseph Grimaldi, que también creó el tradicional diseño de maquillaje de cara blanca.
Hoy por hoy el Circo Raluy Legacy mantiene esa esencia del circo de antes pero que, sorprende a todo aquel que se atreve a dejarse llevar por este Legado tan singular, siendo un referente mundial del sector.

Estas navidades en Valencia tienes una cita obligada con el Raluy. Podrás disfrutar de «in ART we trust» su nuevo espectáculo.
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