Romanticismo con R mayúscula. Un museo para viajar al pasado.

El próximo 4 de diciembre se cumplen 10 años de la reapertura del
Museo Nacional del Romanticismo. 
El museo quiere celebrar con todos los visitantes este décimo aniversario.

¿Queréis hacer un viaje al pasado con nosotros a través del Museo del Romanticismo?

“Sí, es en las frecuentes visitas al Museo cuando iréis descubriendo su alma, cuando iréis captando su respiración o el paso de un alguien invisible que mueve una cortina. El espíritu del Romanticismo habita entre estos muros por algo más que por que así lo designe un rótulo. Esta época floja es tan fuerte que llena al que la contempla de una deliciosa debilidad” (Guía del Museo Romántico, ca. 1946)

“Entrad en el Museo. A la salida encontraréis una luz rara sobre el tremendo Madrid. Todo es violento y, a la vez, suavísimo..” (Guía del Museo Romántico, ca. 1946)

Romanticismo con R mayúscula. Un museo para viajar al pasado

Un viaje al pasado.

Cuando entramos en el Museo del Romanticismo descubrimos un zaguán donde se sitúa la escalera de acceso a la planta noble del edificio, con tribuna central desde la que, durante los bailes de gala, se podía ver tocar a los músicos de la orquesta.

Romanticismo con R mayúscula. Un museo para viajar al pasado

La escalera da acceso a la primera planta, donde se desarrolla la Exposición Permanente del Museo del Romanticismo.

Son unos escalones que llevan al visitante a un viaje en el tiempo, a unas salas en las que el Romanticismo ha sido encapsulado, en las que podemos imaginarnos cómo vivían los burgueses del siglo XIX, y atisbar sus gustos, sus pretensiones y sus anhelos.

“No creo que exista placer más denso y elevado que ese de olfatear la vida que fue” (J. Ortega y Gasset, “Para un Museo Romántico”, 1922).

La vivienda era un mundo en sí mismo. Estaba aislado del exterior y solo se permitía pasar a los elegidos. A ambos lados de la escalera, nos dan la bienvenida los protagonistas indiscutibles de esta historia: las nuevas clases adineradas.

La burguesia, clase social pujante, estaba deseosa de emular a la nobleza y comenzó a demandar retratos y a adquirir arte para decorar sus mansiones y, así, resaltar su distinción social y cultivar sus gustos.

El vestíbulo es un espacio de recibimiento que da paso a la parte noble de la casa. Podemos apreciar los cambios con respecto a la forma de decorar del pasado. Aumenta la densidad de objetos, los muebles tienden al almohadillado y aumenta la utilización de elementos textiles. A la par hay un eclecticismo que mezcla estilos antiguos con tendencias más diversas.

Romanticismo con R mayúscula. Un museo para viajar al pasado

La casa alberga espacios muy diferentes para el tiempo de ocio, para la conversación, los cotilleos, la música, el juego.

La Antecámara es “el espejo de la casa” ya que debe informar al visitante sobre la importante situación social y económica de sus poseedores. Desde el punto de vista temático, esta sala se centra en la mayoría de edad de Isabel II. Destaca la impresionante obra Isabel II dirigiendo una revista militar, firmada por Charles Porion.

De la Antecámara pasamos a la zona más noble de la casa, constituida por un gran Salón de Baile y dos salones a cada lado.

El Salón de Baile solía ser la habitación más espaciosa de la casa y la de mayor lucimiento, ya que estaba destinada a un uso plenamente social. El lujo y la ostentación son sus características más evidentes. En los grandes espejos de las paredes brillan el oro y la seda.

Romanticismo con R mayúscula. Un museo para viajar al pasado

Por lo que se refiere a la pintura, esta sala se centra temáticamente en el género del retrato, que disfrutó de gran auge durante el Romanticismo.

El retrato femenino suele mostrar a una mujer distinguida y arropada por su posición social o por la protección que el matrimonio le ha trasmitido. Sin embargo, los protagonistas masculinos suelen representarse llevando a cabo labores intelectuales o disponiéndose a salir del hogar, reflejo de su naturaleza esencialmente pública

Romanticismo con R mayúscula. Un museo para viajar al pasado
Retrato de Isabel II. Federico de Madrazo.

Dejando atrás las salas más nobles, encontraremos otras, de carácter más íntimo y privado.

En este entorno se representa un mundo que corresponde a un estatus social inferior y, donde, encontraremos un ambiente menos formal en cuanto a decoración.

Desde el punto de vista temático, en esta zona encontraremos el costumbrismo, una visión “pintoresca” de lo popular que estaba destinada a una clientela de extranjeros que buscaba el tópico de lo español.

Siguiendo el recorrido propuesto, llegamos a las habitaciones de los niños y las dependencias femeninas.

En esta estancia se inician algunos de los tópicos más característicos del ideal femenino romántico . En el ámbito pictórico, el desnudo, género poco frecuente y ciertos retratos femeninos que consiguen evocar el ideal de belleza frágil, etérea y elegante tan propio de la época.

Después llegamos a las dependencias masculinas, decoradas de forma más seria y austera: El gabinete, el Despacho, La sala de billar…

“Entraréis en las habitaciones y tendréis la sensación de que alguien acaba de salir de ellas. ¿Es la dulce y serena dama que retrató Vicente López? ¿Ha salido el Marqués de la Remisa con su perrillo o la niña vestida a la moda del siglo XVII que pintó Alenza?” (Guía del Museo Romántico, ca. 1946)

El Museo del Romanticismo ha programado una serie de actividades para celebrar su décimo cumpleaños.

  1. Semana del 3 al 8 de diciembre: entrada gratuita al museo. 
  2. Miércoles, 4 de diciembre: los visitantes del museo serán invitados a probar nuestra tarta de cumpleaños. (hasta agotar existencias)
  3. Los días 3, 4 y 5, a las 12:30 visitas guiadas a cargo de nuestros voluntarios culturales (desde una hora antes en taquilla).

Unos pequeños apuntes de historia.

Si vais a disfrutar de estas actividades, también es interesante que conozcáis un poco de la historia del Museo.

En junio de 1924 abre sus puertas el Museo Romántico, ubicado en el Palacio de Matallana. Este edificio es la actual sede del museo, situado en la calle San Mateo de Madrid, numero 13, construido entre 1776 y 1779 bajo la dirección del arquitecto Manuel Rodríguez.

Inmediatamente, el Museo fue objeto de un vivo interés por parte de los más grandes intelectuales del momento, como José Ortega y Gasset, Francisco Sánchez Cantón o el Marqués de Lozoya.

Durante la Guerra Civil, la importancia de la institución quedó subrayada por el hecho de nombrar como director del Museo Romántico a una personalidad tan emblemática como la de Rafael Alberti, con lo que quedaba garantizada la protección del rico patrimonio custodiado en él.

El Museo Romántico cerró sus puertas en 2001 para acometer una reforma integral del edificio, que también incluye una reordenación de sus salas y del discurso expositivo. En 2009 se produce su reapertura, bajo la nueva denominación de Museo de Romanticismo, más acorde con sus contenidos.

El Museo ofrece una visión global sobre el arte, la historia y la vida cotidiana de la España del Romanticismo. A través de este Paseo, el visitante puede hacer una visita panorámica por las colecciones y las salas del Museo, permitiéndose apreciar la riqueza de su propuesta expositiva.

El Museo del Romanticismo es una casa museo que alberga más de 16.000 fondos entre los que se encuentran pintura, dibujo, estampa, escultura, mobiliario, fotografía o artes decorativas.

Y ademas podréis disfrutar de su bello Jardín del Magnolio.

“Éste es un sitio tranquilo con algo galdosiano: / mecedoras que suenan, candelabros, espejos / con azogues leprosos y en vitral pintado / un jardín erudito de fuente con Cupido” (Andrés Trapiello, “Museo Romántico”, 1985).

Y descansar de la visita en El Café del Jardín, un remanso de paz en el corazón de Madrid.

El Museo del Romanticismo cuenta con una colección de pintura destacable. Podréis ver, a lo largo de la visita, el cuadro que Francisco de Goya le dedicó a San Gregorio Magno.

San Gregorio Magno. Francisco de Goya.

Podremos ver, también, la serie «Sátiras del suicidio romántico«.  Es una serie de dos pinturas realizadas por Leonardo Alenza y Nieto en 1839.

Consta de Sátira del suicidio romántico y Sátira del suicidio romántico por amor. En la época en la que fueron creados, estos lienzos eran conocidos por el título ¡Los Románticos!.

Ambas obras son las más reconocidas de toda la producción romántica del arte español. Son de pequeño tamaño, pero muestran un alto detalle y elementos simbólicos, propios del movimiento romántico:  la oscuridad que envuelve a ambas escenas, los contrastes de colores, las luces crepusculares, el puñal , la botella y toda una serie de elementos para el suicidio, que representan una critica al exceso romántico.

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