Boldini y sus retratos elegantes. El espíritu de una época que ya fue.

“El pasado no es un tiempo perdido, es un tiempo que puede ser recobrado a través de la literatura y el arte”. Así escribía Marcel Proust en su obra «El tiempo recobrado». Y así sucede con la exposición dedicada a Giovanni Boldini en la Fundación Maphre

Volvemos al pasado de una época que, aunque ya se fue, recobramos a través de los retratos de este artista: Giovanni Boldini.

Se muestra por primera vez en España, la obra de este artista, considerado uno de los pintores más prolíficos e importantes de Italia, aunque la mayor parte de su vida vivió en el París de mediados del SXIX.

Giovanni Boldini ( 1842 – 1931) fue un pintor italiano de género y retratos que trabajó en París la mayor parte de su carrera.

Boldini y sus retratos elegantes. El espíritu de una época que ya fue.
Autorretrato Boldini.

Su padre era pintor y restaurador. Tenia una técnica notable y era copista de la obra de Rafael y los paisajistas venecianos.

Boldini, apodado Zanin en su familia recibió de su padre las primeras enseñanzas de dibujo. En Ferrara, donde nació, asistía a los cursos de pintura de Girolamo Domenichini y de Giovanni Pagliarini. Conoció a los grandes pintores ferrareses del Quattrocento.

Su primera obra importante fue Il cortile della casa paterna, (El patio de la casa paterna), un óleo fechado en el año 1855. Le siguen, fechados a finales de 1850 varios retratos y un Autorretrato de sus 16 años.

En 1862 se inscribe en la Academia de Bellas Artes de Florencia.

Frecuenta el conocido lugar de encuentro de los artistas florentinos, el Caffè Doney, lugar de tertulia de artistas, donde Boldini coincide con la alta burguesía y la nobleza internacional. Su interés por estos grupos sociales persistirá a lo largo de su vida.


Boldini y la pintura española a finales del siglo XIX: El espíritu de una época por Fundación Mapfre. Un catálogo excepcional para admirar y recordar la obra de Boldini siempre que quieras.


En el café, el pintor, conoce a quien se convertirá en su buen amigo y mecenas: Cristiano Banti, joven pintor del grupo de los macchiaioli.

Los Macchiaioli era un conjunto de artistas que practican una pintura del vero, lo verdadero, lo real. Utilizan pinceladas ágiles y sutiles, capaces de subvertir las reglas del género y de dotar a sus figuras de una frescura renovada y unas intensas cualidades expresivas.

La pluma roja. Giovanni Boldini

En esta época se movían en el ámbito del naturalismo romántico, pero van evolucionando hacia una pintura realista relacionada con la de los franceses Gustave Coubert o Edouard Manet.

Durante este período, Boldini trabaja junto con este grupo de artistas y participa en la renovación del género del retrato.

Comienza el estudio psicológico de los modelos, a la vez que la exuberancia de un temperamento pictórico que adelanta la idea de movimiento y fugacidad, características propias de las pinturas de su último período.

Boldini y sus retratos elegantes. El espíritu de una época que ya fue.
Retrato de Mary Donegani.

En 1866 viaja a Nápoles y en 1867 hace un viaje a Francia. En París visita la Exposición Universal y conoce a Edgar Degas, Alfred Sisley y Édouard Manet.

Se establece en Londres en 1870, invitado por William Cornwallis-West. Este pone a su disposición un estudio en el centro de la ciudad, frecuentado por la alta sociedad.

En octubre de 1871 se establece en forma estable en París, abriendo un estudio, donde vive con la modelo Berthe. Trabaja para el marchante más importante de París, Goupil.

Boldini comienza a pintar «los cuadros de moda».

Se trata de cuadros de tamaño medio y pequeño formato que narran historias sencillas y casi anecdóticas, más propios del gusto dieciochesco. Son pinturas fácilmente comprensibles para todo el público, que los colecciona con fervor.

Giovanni Boldini encarna el genio vibrante y fácil, la maestría puesta siempre mejor al servicio del placer de los sentidos, el artista de la decadencia extrema, dotado de varias de las cualidades que fueron ignoradas por los maestros italianos de las grandes épocas.

Blanche, 1931

Una de sus modelos preferidas, retratada en distintos contextos de la vida urbana, fue Berthe, su amante durante diez años. Esta joven encarnaba una belleza peculiar, a medio camino entre la picardía, la sensualidad y el recato. Berthe se convirtió en un pequeño icono de la burguesía parisiense, expresión del bienestar alcanzado por algunas capas de la sociedad durante la Tercera República.

Boldini y sus retratos elegantes. El espíritu de una época que ya fue.
En el banco de Bois. Boldini.

En esta época también aborda el género de carácter exótico, tan popular en Francia.

Lo «español» forma parte de lo exótico y su obra » Pareja en traje español» así lo muestra.

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Pareja en traje español. Boldini.

Boldini tampoco olvidó el género del paisaje. El representó el paisaje urbano, concretamente, a partir de 1870, retrata la ciudad de París en todo su esplendor: plazas y calles de se suceden a las terrazas de sus cafés y el tránsito de los carruajes.

Cruzando la calle. Boldini.

Se convierte en una de las figuras más importantes de entre los denominados «retratistas mundanos».

En este cambio de ruta en su carrera, resulta determinante su relación con artistas más jóvenes que él, como Paul César Helleu, John Singer Sargent o Jacques-Émile Blanche, con quienes comparte una misma idea de renovación del género. No son menos relevantes los contactos con artistas españoles que, como Joaquín Sorolla, también se encuentran en la capital francesa.

Repartidor de periódicos en París.
Plaza Clichy de Paris.

Con este mismo espíritu, Boldini retrata figuras femeninas plenas de color, que forman una especie de galería de rostros y tipos de la sociedad parisiense.

Estos aspectos de su producción demuestran cómo se refuerzan sus vínculos personales con la colonia española activa en París, en particular con Raimundo de Madrazo, cuyos retratos de Aline Masson son sorprendentemente afines a las figuras que retrata Boldini.

Los retratos que realizo Giovanni Boldini de las hermanas Concha de Ossa fueron definidos como ejemplo de «feminidad suprema, irresistible, arrebatadora, y al mismo tiempo ingenuamente correcta y púdica»

Todos los artistas que se especializaron en este tipo de retrato, «el retrato elegante» tenían en común que dejaron atrás las representaciones estereotipadas del academicismo, para llevar a cabo retratos más espontáneos que reflejan movimiento y aspectos psicológicos.

El retrato que mejor demuestra las nuevas tendencias modernas en Boldini es el de la bailarina Cleo de Mérode. Realizado con pinceladas cada vez mas libres y dinámicas, muestra la modernización de un género de pintura que nos liga con el pasado.

Boldini y sus retratos elegantes. El espíritu de una época que ya fue.
Retrato de Cléo de Mérode. 1901.

Pon un retrato de Giovanni Boldini en tu pared.


Era un artista ultra «chic», en su forma muy particular, especialmente cuando retrataba larguiruchas señoras de la alta sociedad internacional que aparecen pintadas como debajo de un vidrio traslúcido. Experto de ese modo y de la literatura francesa que lo ha representado, interpretaba muy bien a la más alta elegancia femenina en esa época en que estaban incluso demasiado revestidas por los artífices de los sastres y de las modistas, figurativamente plasmadas en poses ambiguas situadas entre las de los salones y del teatro. Pero esos retratos tienen un fuerte poder de encanto: revelan espontáneas y seguras cualidades de pintor…

Berenson, 1958

En 1897, cuando Giovanni Boldini desembarca en Nueva York para exponer en la Quinta Avenida, ya era conocido por su primera «manera francesa».

El reciente regreso de John Singer Sargent al país sensibilizó al público estadounidense sobre el moderno refinamiento de la retratística europea, de la que Boldini es ya el maestro indiscutible.

En su retrato de James Abbott McNeill Whistler, Boldini identifica al, ya maduro, pintor con el tipo de dandi cosmopolita. Le viste con un elegante traje de etiqueta oscuro y chistera. Le representa sentado pero el pintor le confiere vida y le otorga un movimiento que hace reconocible al «maestro» incluso en medio de una multitud.

Boldini y sus retratos elegantes. El espíritu de una época que ya fue.

Igual sucede en uno de nuestros retratos favoritos de este artista. Se trata de Madame Veil-Picard, que aparece sentada, con el codo colocado en el respaldo de una chaise longue y la cabeza apoyada en la mano. La silueta, que está, elegantemente, vestida de seda negra y brillante que la envuelve con sensualidad, contrasta con esa mirada , que busca la complicidad del observador.

Boldini y sus retratos elegantes. El espíritu de una época que ya fue.

En estos años aumentó el tamaño de sus obras. Este agrandamiento se atribuye a la influencia del pintor sueco Anders Zorn, a quien conoce en los años 1890.

Entre 1880 y 1890, Boldini se consolidó como un pintor de «La vida moderna».

Volvió a París, donde por un año se dedicó a dar clases de pintura a la joven y rica Ruth Sterling.

Con el inicio de la Primera Guerra Mundial, en 1914 se traslada a Niza en compañía de su modelo Lina, hasta 1918.

Murió en París, el 11 de enero de 1931. Sus restos descansan junto a los de su familia en el Cimitero Monumentale della Certosa di Ferrara.

Podéis ver «Boldini y la pintura española a finales del sigo XIX» hasta el 12 de enero de 2020 en la Sala de exposiciones Recoletos de la Fundacion Mapre.

Sin duda descubriréis un gran artista que renovó el arte del retrato en el cambio de siglo.

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Próximamente……El Jardinero de Vincent Van Gogh.

Disfrutad del ARTE!

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