Vivir y dejar morir o el fin trágico de Marcel Duchamp. Eduardo Arroyo

Vivir y dejar morir o el fin trágico de Marcel Duchamp. Eduardo Arroyo

Con la obra «Vivir y dejar morir o el fin trágico de Marcel Duchamp» recordamos, hoy, a Eduardo Arroyo, uno de los artistas más interesantes del arte español de la segunda mitad del siglo XX.

Se cumple un año de su muerte y sirva este recorrido por una de sus obras, como un homenaje a su persona.

Junto a Aillaud y Recalcati hizo la serie Vivir y dejar morir o el fin trágico de Marcel Duchamp (1965), donde «asesinaban» al máximo representante de la vanguardia y denunciaban las complicidades entre vanguardia y capitalismo.

Durante su carrera artística hay dos temas recurrentes: la situación política y social en la España de los últimos años del franquismo y la reflexión sobre el papel de la pintura y de los pintores, sobre todo en las vanguardias.

Vivir y dejar morir o el fin trágico de Marcel Duchamp, realizada en 1965, hay que entenderla dentro del contexto del momento.

Este año se realizó una encuesta que coronaba a Marcel Duchamp como el artista más influyente de la época contemporánea, incluso, frente a Pablo Picasso. 

Eduardo Arroyo llevaba, en ese momento, viviendo siete años en Francia.

Junto a sus colegas de profesión, Gilles Aillaud y Antonio Recalcati, decidieron abanderar la misión de salvar la pintura, de esa tendencia que demostraba la encuesta.

Querían salvar la pintura frente a lo que consideraban la desesperante frivolidad conceptual de algunas vanguardias. Dadá era una, según ellos. Y Marcel Duchamp, su principal representante.

Esta obra marcó una batalla crucial e importante en la carrera artística de Eduardo Arroyo.

El propio artista lo relató en la pelicula 24 horas con Eduardo Arroyo, a Alberto Anaut, hoy, presidente de PhotoEspaña y director de La Fábrica. 

 “Duchamp era un teórico, muy inteligente, muy hábil, pero no un artista”, asegura él mismo en la conversación. “Cuando conocimos aquella encuesta nos dimos cuenta de la gravedad de la situación. El resultado anunciaba en lo que se ha convertido hoy la gran mayoría del arte mundial, que venía acompañada de un aparato crítico y una tendencia museística poderosa. Eso ha producido uniformidad, que se abran museos por todo el mundo iguales”, comentó Arroyo.

Eduardo Arroyo fue un artista de gran inteligencia, que, se convirtió, a menudo, en una figura incómoda, difícil de asimilar por las corrientes dominantes del arte.

Arroyo y sus colegas decidieron representar la muerte de Duchamp de una forma teatral, violenta, casi de película.

Realizaron ocho cuadros que se exponen hoy en el Museo Reina Sofía como parte de su colección permanente.

En ella puede verse una narración, casi, de cómic a través de ocho escenas.

Hay tres imágenes que pertenecen a obras del propio Marcel Duchamp, dentro de la secuencia de Vivir y dejar morir o el fin trágico de Marcel Duchamp.

Desnudo bajando la escalera, La fuente y El gran vidrio, son recreaciones de las obras de Duchamp.

Desnudo bajando la escalera. Marcel Duchamp

Los otros cuadros que conformar la secuencia final son Duchamp subiendo la escalera, cuando es detenido y se le golpea. Acaba siendo torturado por los mismos autores del cuadro y arrojado por las escaleras.

Vivir y dejar morir o el fin trágico de Marcel Duchamp. Eduardo Arroyo
Duchamp sube la escalera
Vivir y dejar morir o el fin trágico de Marcel Duchamp. Eduardo Arroyo
Duchamp es detenido
Vivir y dejar morir o el fin trágico de Marcel Duchamp. Eduardo Arroyo
Ducham es arrojado por las escaleras.

En la última secuencia es enterrado envuelto en la bandera americana. El ataud lo portean los artistas de pop art con uniformes militares americanos. Es llevado a cabo por artistas que se integran en nuevas tendencias como son: Rauschenberg, Oldenburg, Martial Raysse, Warhol, Restany y Arman. 

Vivir y dejar morir o el fin trágico de Marcel Duchamp. Eduardo Arroyo

Esta “muerte” de Marcel Duchamp, considerado en ese momento el padre de la vanguardia moderna, produjo un auténtico escándalo en la vida intelectual francesa. El grupo surrealista firmó un manifiesto contra los tres autores de la pintura. Es por lo que esta obra significa un punto de inflexión en esta corriente.

Como afirmo en vida Eduardo Arroyo:

“Aquello lo pagamos. No era una broma meterse con él”.

Duchamp vivía, por entonces. Murió tres años después, en 1968.

La provocación les pasó factura en sus carreras, a los creadores de esta obra. El boicot no vino, sin embargo, por parte de los que participaron en la exposición La figuración narrativa en el arte contemporáneo, donde expusieron los cuadros de esta obra. Tampoco de los críticos, en su mayoría, se opusieron a ellos. Mas bien los apoyaron cuando los surrealistas firmaron su manifiesto en contra.

“ Duchamp nos despreció diciendo que solo buscábamos publicidad, como si él no lo hubiera hecho nunca. Nos cerraron las puertas de galerías y museos”. contaba Arroyo.

«Vivir y dejar morir o el fin trágico de Marcel Duchamp» se considera un verdadero manifiesto y declaración de las intenciones pictóricas de sus autores. En ella se reivindica la acción de la autoría colectiva, frente al individualismo de una abstracción convertida en tendencia dominante. Quieren representar una alternativa figurativa mediante la cual expresar su rechazo a los paradigmas de la vanguardia histórica, convertidos ya en lenguajes canónicos.

Secuencia completa de la obra Vivir y dejar morir o el fin trágico de Marcel Duchamp .


El cuadro se inscribe dentro de una corriente pictórica que se desarrolla en Francia en los 60 llamada «figuración narrativa». Se trata de un estilo pictórico y un movimiento artístico que surgió en oposición a la abstracción y al Nuevo realismo. Se relaciona con la nueva figuración o con el pop art. Entre sus fuentes de inspiración se cuenta la historieta, la fotografía y el conjunto de las imágenes de lo cotidiano. Los temas de las obras se relacionan generalmente con las escenas de lo cotidiano y las reivindicaciones sociales o políticas.

Si quieres saber más sobre la carrera artística de Eduardo Arroyo, puedes leer

Eduardo Arroyo, artista rebelde y combativo.

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