El caminante sobre el mar de nubes. Caspar David Friedrich.

El caminante sobre el mar de nubes. Caspar David Friedrich

Hay obras de arte que, cuando las miras, simplemente te embelesan. Te transmiten, además de belleza, tranquilidad de mente y de espíritu. Obras que te transportan al interior del mundo pintado, en el cual podrías pasar horas de tu tiempo sin cansarte. El caminante sobre el mar de nubes, es una de ellas.

El caminante sobre el mar de nubes, en alemán, Der Wanderer über dem Nebelmeer, del pintor romántico alemán Caspar David Friedrich, es una de ellas, sin duda.

Actualmente se conserva en el museo de arte en Kunsthalle de Hamburgo, en Alemania, y es considerada como una de las obras maestras y más representativas del Romanticismo. Data del año 1818.

Como en el desarrollo de todo movimiento artístico, los artistas románticos se rebelaron contra los dictados de la razón, que durante el siglo XVIII, llamado “siglo de las luces”, habían dominado el panorama cultural y artístico.

Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas y la búsqueda de la libertad auténtica. Este ha sido el rasgo más revolucionario del movimiento romántico.

Los románticos proclamaban la supremacía del sentimiento y la subjetividad frente a la razón fría y calculadora, que, para ellos, era estéril.

Para el Romanticismo y los Románticos, el ser humano es ante todo, una manifestación de las fuerzas naturales, de las cuales no puede desprenderse. De ahí surge el amor a la naturaleza, pero que no tiene sentido si no es observada y a la vez admirada por el sujeto.

El romanticismo puso de moda pintar paisajes. Unos paisajes que mostraban las fuerzas de la naturaleza: tormentas, nieblas, vientos, lluvias, nieves…Lo llamaban “lo sublime”. Eran una metáfora y un reflejo de lo que el artista sentía por dentro, emociones extremas. Un paisaje tanto exterior como interior.

El caminante sobre el mar de nubes representa a un viajero, al que se ha identificado con el propio artista.

Se encuentra de pie, en lo alto de una montaña elevada, mirando un mar de nubes que queda debajo. El viajero se encuentra de espaldas. Viste de negro. Adelanta una pierna y se apoya en un bastón. Se pueden ver los picos de otras montañas saliendo entre la niebla, mientras que una cadena de enormes montañas ocupa el fondo. La gran extensión de cielo por encima de las alturas de las montañas del fondo cubre gran parte del cuadro. El paisaje que aparece en la obra es de la Suiza de Sajonia.

El caminante sobre el mar de nubes. Caspar David Friedrich

Se trata de un emplazamiento suizo, donde el propio autor estuvo refugiado por la amenaza de las guerras napoleónicas. El monte de la izquierda es el Rosenberg, y la atalaya de la derecha es el Zirkelstein.

Friedrich parecía sentirse bastante atraído con la idea de ver y experimentar la naturaleza en lugares aislados y maravillosos y que, tal experimentación, debía hacerse en soledad, aislado.

Caspar David Friedrich no pintaba paisajes sin más. Les imprimía sentimiento. Sus paisajes, un tema recurrente en su trayectoria artística, son una proyección del espíritu humano.

El estilo del cuadro logra un sentimiento de misterio, propio del Romanticismo. Como los demás cuadros del artista, no se trata de un mero paisaje, sino que tiene un contenido simbólico.

El viajero de espaldas.

El caminante sobre el mar de nubes. Caspar David Friedrich

El hecho de que el viajero esté de espaldas ha sido objeto de análisis e interpretaciones.

El artista impide que podamos verle la cara, convirtiéndolo en un personaje anónimo.

Pero cumple una importante función como figura de identificación, es decir, cualquiera que observe la pintura puede ser el personaje.

La figura vuelta de espaldas desempeña en los cuadros de Friedrich un papel similar a la de análogas figuras en los cuadros de René Magritte.

El personaje de espaldas cubre el punto de fuga de la composición y ello hace, que el espectador tienda a colocarse en el lugar de la figura, y de esta manera seguir también de cerca el fenómeno natural del paisaje que le rodea. La naturaleza, por lo tanto, serviría de proyección a los sentimientos del espectador.

El hecho de que el viajero se encuentre en el centro de la pintura, indica una posición de dominación. Sin embargo, al llevar un bastón, quizá para facilitarle la ascensión, apunta a cierta debilidad, de personaje frente a la naturaleza grandiosa.
El viajero se encuentra solo, lo que viene a indicar el aislamiento y soledad del individuo.

El caminante sobre el mar de nubes. Interpretaciones.

La interpretación espiritual o religiosa que se ha dado a esta obra, es que
el caminante simbolizaría, al ser humano que concibe su vida terrena (la montaña a la que corresponde la masa rocosa en primer plano) como un preludio a la vida eterna (el mar de nubes). Friedrich era profundamente creyente.

El mar de nubes en sí, se ha entendido también como alusión a la divinidad, estando el ser humano entre la naturaleza (la montaña del primer plano) y Dios (el mar de nubes).

Otras interpretaciones, de corte filosófico, aluden a que, el mar de nubes representaría la inmensidad del universo, frente a la pequeñez del ser humano. La naturaleza se regenera, pero el ser humano es mortal.

Se pretende transmitir el sentimiento de lo sublime, la impresión de magnificencia y sobrecogimiento que produce la naturaleza en toda su grandeza.

El hombre de espaldas, simboliza la condición presente del hombre. El mar de nubes se prefigura como un futuro incierto

Finalmente, cabe apuntar una interpretación política y nacionalista de esa obra. Durante las guerras napoleónicas se logró cierta unificación de los estados alemanes. Ésta se perdió después del Congreso de Viena.

Friedrich expresaría la espera de una Alemania libre y mejor. En este sentido, el caminante no sería Friedrich, sino un caído en las guerras de liberación (1813-1815). Por ser un símbolo político, viste la típica levita alemana, prohibida en 1818.


Técnicamente, esta pintura es de una manufactura propia de un maestro consumado. Destacan las delicadas tonalidades azules, combinadas con los tenues rosas que le dan una asombrosa armonía cromática.

Friedrich fue un extraordinario pintor de paisajes, pero no trabajó este tema como sujeto de estudios figurativos, sino como representación de la subjetividad y la emoción que contemplaba en ellos.

Para él la naturaleza era ante todo una expresión de la más profunda espiritualidad. No es raro encontrar en algunos de sus cuadros a personajes de espaldas, insignificantes, frente a un entorno vasto y cargado de simbolismo.

David d’Angers, escultor contemporáneo suyo, es el que mejor describió sus paisajes:

«¡Friedrich! El único pintor de paisajes que había tenido hasta entonces el poder de remover todas las facultades de mi alma, el que realmente creó un nuevo género: la tragedia del paisaje».

Por ultimo, comentaros, que es una obra que ha inspirado muchas otras composiciones. Mirad! 😱 😱

Suscribete a ARTEyALGOmás si quieres recibir nuestros artículos en tu email.

Para el juego Into Darkness
Versión Playmobil
Y no podía faltar, la versión Zelda!!

Disfruta y conecta con el ARTE!!

Anuncios

Escrito por

Me llamo Yolanda. Soy Licenciada en Historia Contemporánea y en ocasiones trabajo en el Museo Reina Sofía como Auxiliar de sala e Informadora. Pienso que el aprendizaje continuo es una virtud que debemos conservar y compartir. Si te atrae el arte, ARTEyalgomas.com es tu canal. Bienvenid@!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.