Lujo. Una constante en la historia

Lujo. Una constante en la historia de las civilizaciones.

“Como se me rompa el huevo de avestruz, me da algo”, recordaba Alexandra Fletcher, comisaria de la exposición «Lujo. De los Asirios a Alejandro Magno».

Con esta frase, aterriza en España, uno de los 217 objetos preciosos que se exhiben en CaixaForum, desde hoy, 20 de septiembre al 12 de enero 2020.

LOS ANTIGUOS OBJETOS DE LUJO APORTABAN PLACER Y BIENESTAR. ALGUNOS FACTORES CLAVES PARA CONSIDERAR UN OBJETO COMO LUJOSO ERAN LA DISTANCIA O LA DIFICULTAD QUE SUPONÍA PRODUCIRLOS O ADQUIRIRLOS.

Los materiales más preciados fueron el bronce para los asirios, el marfil para los fenicios y el vidrio para los griegos.

La llegada de los aquemenidas, el primer y más extenso de los imperios persas, trajo el gusto por el oro.

La exposición fue presentada, ayer, por la propia comisaria y conservadora del Departamento de Oriente Próximo del British Museum.

Desde los asirios, pasando por los fenicios, la muestra descubre los lujos de los babilonios o la gran influencia de los aqueménidas. Termina con la llegada de Alejandro Magno, que lo cambió todo.

“El conquistador transformó el mundo tal y como lo conocían el resto de estas culturas”, indicó la comisaria.

La extraordinaria riqueza del Imperio aqueménida resultó ser un trofeo irresistible para Alejandro Magno. Las campañas de este rey aumentaron significativamente la cantidad de oro en circulación en las zonas occidentales de su imperio, y llevaron la cultura y el arte griegos por todo Oriente Próximo, lo que supuso el fin de la diversidad cultural y de los estilos artísticos propios de los siglos anteriores.

Esta exposición, tienen como misión mostrar al público las distintas formas en que hombres y mujeres de diversas épocas se han enfrentado a las grandes cuestiones universales, así, como ampliar las perspectivas sobre el mundo a partir de las más recientes investigaciones históricas y arqueológicas.

Bajo un enfoque transversal, Lujo. De los asirios a Alejandro Magno presenta el mundo antiguo desde una perspectiva más próxima.

Lujo. Una constante en la historia
Copa con forma de cuerno. 500 a.C. Plata y oro.

Fletcher los ha seleccionado para demostrar que el lujo antiguo no es tan diferente del actual.

“Espero que la gente que venga a ver la exposición se sienta identificada y comprenda por qué las cortes asirias y babilónicas del 700 a.C., por ejemplo, elegían vestir con esas joyas o decoraban sus túnicas con tanta opulencia”, señaló.

Los ámbitos por los que descubre la exposición nos demuestran que el lujo ha sido una constante en todas las civilizaciones y que, actualmente, lo sigue siendo.

Una era de lujo.

Los lujos de la antigüedad eran fuente de placer y afirmaciones de estatus e identidad. Su elaboración requería con frecuencia una gran habilidad y materiales preciosos, cuyo esplendor conecta con nuestra visión contemporánea del lujo.

Entre los años 900 y 300 a. C., los poderosos gobernantes de Oriente Medio, crearon grandes imperios y acumularon enormes riquezas. Construyeron suntuosos palacios y jardines llenos de inmensas cantidades de tesoros.

Desde la aparición del Imperio asirio hasta las conquistas de Alejandro Magno, este fue un mundo conectado a través de miles de kilómetros, desde la India hasta la actual España, por medio de artesanos, comerciantes y consumidores de objetos preciosos.

La estabilidad política y económica fue crucial para la producción de artículos de lujo y, a partir del año 900 a. C., importantes cambios políticos dieron paso a una era nueva y excepcional.

Surgidos de una «Edad Oscura» de 300 años, en la que la civilización se había hundido en el Mediterráneo oriental, los reyes asirios guerrearon por construir un imperio que, abarcaba desde el Mediterráneo hasta el golfo Pérsico. Su dominio reavivó las rutas comerciales y la demanda de artículos de lujo.

Lujo. Una constante en la historia

Los imperios fuertes, tanto el asirio como, más tarde, el babilónico y el aqueménida, crearon un entorno en el que podía florecer la artesanía, se valoraba la diversidad de gustos y era posible comerciar con artículos y materiales por todo Oriente Medio y más allá.

Guerra, pillaje y tributos.

El Imperio asirio se formó en la región que rodeaba la ciudad estado de Asur, al norte del actual Irak.

Esta zona de llanuras abiertas y cubiertas de hierba dispone de pocas defensas naturales, por lo que, para proteger y expandir el Imperio, hacían falta ejércitos formidables.

A partir del 800 a. C., temibles gobernantes asirios conquistaron territorios entre el golfo Pérsico y Egipto. Con las deportaciones de habitantes de los países derrotados, sus ciudades se hicieron cada vez más cosmopolitas.

La acumulación de riquezas.

Para muchos gobernantes, la adquisición de objetos de lujo era un objetivo militar importante. En concreto, los reyes asirios obtenían grandes cantidades de objetos valiosos y lujosos a través de saqueos y de exigentes tributos. La exhibición del lujo y la riqueza conseguidos reforzaba el poder político e intimidaba a los enemigos.

El equipamiento militar también se embellecía para convertirlo en objeto de lujo. Los objetos relacionados con la guerra se transformaron en símbolos de estatus gracias a los materiales utilizados, la decoración elaborada o su compleja fabricación.

Lujo. Una constante en la historia
Ornamento para una funda que contenía un arco y flechas.

“En una sociedad tan obsesionada con el poder y la guerra, la decoración lujosa del armamento servía para demostrar la superioridad de un imperio sobre otro”, comentó la comisaria. La ostentación cubría de oro los carros de caballos: arneses de bronce, marfil y plata servían para deslumbrar al enemigo. “Aunque no son tan ruidosos como los Ferrari de hoy, el efecto es el mismo”, añadió Fletcher.

La fabricación y el comercio de artículos de lujo.

A partir del 850 a. C., mientras el Imperio asirio se expandía, los artesanos y los comerciantes que vivían en ciudades como Tiro y Sidón, también quisieron acrecentar su poder y su influencia.

Viajaron hacia el oeste hasta las actuales Italia y España y el norte de África, desarrollando sus redes de comercio marítimo y estableciendo nuevos asentamientos.

Placa conmemorativa.

El estilo artístico híbrido que los caracterizaba reflejaba la diversidad de influencias y de demandas de los diferentes mercados en los que se movían. Sus artículos de marfil cortado, vidrio y metal eran especialmente valorados, así como también un tinte púrpura que se obtenía de caracoles de mar del género Murex. La palabra griega para referirse a este color, phoinix, dio origen a su nombre: fenicios

Aspiraciones de élite

En el mundo antiguo, los artículos de lujo eran tan importantes como en el actual a la hora de demostrar riqueza y estatus social. La posesión y el consumo de productos escasos, exóticos y caros establecía y elevaba la posición social, de manera que resultaban irresistibles para las personas con ambiciones sociales.

El mercado del lujo se renovaba y se revitalizaba constantemente con la búsqueda de nuevos símbolos de estatus.

Incluso cuando los estados estaban en guerra, los ricos copiaban los estilos artísticos y las prácticas culturales de otras regiones.

La producción de productos para la élite favoreció la aparición de nuevos mercados de falsificaciones e imitaciones; a su vez, el mobiliario, la ropa y los estilos decorativos también se imitaban en materiales más económicos a fin de abastecer a un mercado muy amplio que no se podía permitir artículos de lujo.

Una clara semejanza con el mundo actual. Hay aspectos que nunca cambian.

En el 900 a. C. ya se producían objetos de imitación a partir de materias primas que abarataban su precio. Un ejemplo es la producción de un tradicional tinte púrpura que se realizaba a partir de unos muy específicos caracoles de mar. En la exposición se puede encontrar una pequeñísima tabla del 600 a. C. que explica una forma alternativa y de bajo coste para conseguir una copia del ansiado color.

Lujo. Una constante en la historia. La exposición se puede visitar en Caixa Forum Madrid hasta el 20 de enero de 2020.
Lujo. Una constante en la historia. La exposición se puede visitar en Caixa Forum Madrid hasta el 20 de enero de 2020.

Lujos personales.

Las élites de la antigüedad gozaban de todo lo mejor. ¿Alguna diferencia con nuestra época?

Tanto hombres como mujeres vestían ropa bonita, se acicalaban con joyas caras, se embellecían con cosméticos y se admiraban a sí mismos ante el espejo.

Muy pocos de estos objetos han perdurado, pero conocemos su magnificencia a través de las representaciones en esculturas y textos, que nos ayudan a visualizar, por ejemplo los tejidos opulentos por los que la isla de Chipre era famosa. También podemos imaginar el placer efímero del maquillaje y de los perfumes cuando vemos los magníficos recipientes que se elaboraban para contenerlos.

Lujo. Una constante en la historia. La exposición se puede visitar en Caixa Forum Madrid hasta el 20 de enero de 2020.
Lujo. Una constante en la historia. La exposición se puede visitar en Caixa Forum Madrid hasta el 20 de enero de 2020.

Los ricos gozaban de los sentidos con aromas exóticos, sonidos llenos de belleza, jardines espléndidos y buenos banquetes, pero, a causa de su naturaleza efímera, nada de esto ha sobrevivido. Se comerciaba con incienso, una resina aromática originaria de la Arabia más lejana, que se transportaba recorriendo grandes distancias; en este caso, como en otros perfumes, la dificultad de adquirirlo aumentaba su valor.

Dice la leyenda que la esposa del rey Nabucodonosor II sentía tal añoranza de las vistas y los olores de las montañas de su tierra natal, que su marido hizo construir para ella los Jardines Colgantes de Babilonia.

La fuerza de trabajo, las plantas exóticas y el suministro de agua necesario para crear aquellos fabulosos jardines solo estaban al alcance de un gobernante poderoso. Los exuberantes jardines reales enamoraban la vista y proporcionaban lugares donde relajarse, disfrutar de las comidas y escuchar música.

La exposición presenta un total de 217 piezas de las destacadas colecciones que atesora el British Museum. Los objetos van desde delicadas piezas de marfil y joyas, pasando por ornamentos de mobiliario, vidrios, cerámica y metales preciosos, hasta relieves asirios de gran tamaño.

Lujo. De los asirios a Alejandro Magno. es una exposición organizada por la Caixa en colaboración con el British Museum. Esta comisariada por Alexandra Fletcher, conservadora del Departamento de Oriente Próximo del British Museum.

Más exposiciones de interés, en Las Mejores exposiciones y festivales de arte en septiembre.

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Escrito por

Me llamo Yolanda. Soy Licenciada en Historia Contemporánea y en ocasiones trabajo en el Museo Reina Sofía como Auxiliar de sala e Informadora. Pienso que el aprendizaje continuo es una virtud que debemos conservar y compartir. Si te atrae el arte, ARTEyalgomas.com es tu canal. Bienvenid@!

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