René Magritte. «La Belle Société».

René Magritte. «La Belle Société».

René Magritte pinta esta obra en la etapa final de su vida, tan solo uno o dos años antes de morir.

En La Belle Société, Magritte juega con lo real y lo ilusorio.

Utiliza elementos de la realidad, para integrarlos en imágenes que tienden a cuestionar las claves de la representación pictórica tradicional.

El pintor solía definir su obra como «una huella visible del pensamiento».

Renegó de la interpretación simbólica de sus pinturas.

Sus cuadros siguen una lógica interna, una ordenación que contrasta con el automatismo promulgado por André Bretón.

En La Belle Société, el pintor superpone dos siluetas de un mismo personaje, pero suprime su imagen para rellenarlas con motivos paisajísticos: una playa, el horizonte y las nubes en el interior de una silueta, y una espesa vegetación en la otra.

A través del relleno, la pintura evoca una especie de vacío, los paisajes están deshabitados, el interior del ser humano contiene una atmósfera cercana a la desolación.

Magritte explicaba así su concepción de la representación pictórica:

«La imagen pintada es, de una parte: la descripción del mundo visible modificado por una manera de pensar, o bien por otra parte, la imagen pintada es la descripción del mundo visible comprendido de una manera espontánea».

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