Alberto Durero y sus diarios intimos.

Antes de cumplir los treinta años, ya era famoso en toda Europa debido a su serie de xilografías del Apocalipsis (1498). Ahora, se publican los diarios íntimos del artista. El sello CM Editores publica ‘Absolute Durero’, una edición artística limitada de 999 ejemplares que muestra todas las facetas del genial grabador, pintor, retratista, poeta, editor y teórico del arte Alberto Durero , basado en la larga investigación llevada a cabo por el catedrático de Historia del Arte Jesús María González de Zárate.

Durero nació el 21 de mayo de 1471 en Núremberg. Su padre era un orfebre húngaro que emigró a tierras germanas y el primer maestro de su hijo. Durero no quería ser orfebre como su padre, pero el aprendizaje en el taller fue básico para su posterior desarrollo.

Durero ejerció una decisiva influencia en los artistas del siglo XVI, tanto alemanes como de los Países Bajos y llegó a ser admirado por maestros italianos como Rafael Sanzio y Tiziano. Sostuvo contactos con genios como Leonardo da Vinci y Giovanni Bellini. Sus grabados influyeron en los expresionistas alemanes de principios del siglo XX.

«Mis inclinaciones me llevaban más a la pintura que a la orfebrería. Así se lo hice saber a mi padre, pero esto no le causó ninguna alegría, pues se lamentaba del tiempo que había perdido enseñándome el oficio»anota en su diario, ahora reunido en el libro de gran formato del sello CM Editores.

Calificado como niño prodigio, Durero aprendió a dibujar con su padre. Ejemplo de su precoz habilidad, su Autorretrato a los 13 años (1484), realizado con una técnica a punta de plata, un material que no permite correcciones. Conocido como el Leonardo da Vinci del Norte, de múltiples intereses e insaciable curiosidad, Alberto Durero fue uno de los principales renovadores del grabado y del autorretrato, además de un pionero en el reconocimiento de los derechos de autor, tanto que para muchos es quien prácticamente acuñó el concepto de ‘copyright’.

En 1486, a los quince años de edad, Durero ingresó como aprendiz en el taller de Michael Wolgemut, donde llevó a cabo la tarea de realizar numerosas xilografías para ilustrar la Crónica de Núremberg (1493) de Hartmann Schedel, considerado el libro incunable más ambicioso y famoso producido en Europa.

Como era costumbre entre los jóvenes que habían acabado su periodo de aprendizaje, Durero emprendió un viaje de estudios en 1490, que le llevó a Basilea y Estrasburgo. Durante esta época su arte refleja una facilidad extrema para el dibujo y el detalle, que es minucioso.

Autorretrato realizado en 1493.

De su primera formación, Durero heredó el legado del arte alemán del siglo XV, influido por la pintura flamenca del gótico tardío.

A su regreso a casa, en 1494 hubo de casarse, ya que su padre le había concertado un matrimonio con la jóven Agnes Frey, hija de un herrero bien situado económicamente. Así describió el artista dicho suceso.

“Cuando regresé a casa, Hans Frey negoció con mi padre y me dio a su hija, cuyo nombre de soltera era Agnes, y celebró la boda, en el año 1494”. 

Su relación nunca fue buena. Aunque en sus diarios nunca expresó nada negativo sobre su esposa, en la correspondencia que mantuvo con su amigo, el humanista, Pirckheimer, la describió como «una perfecta ama de casa que lo limitó artística y espiritualmente» y como «una maestra del cálculo».

Agnes Frey nunca entendió el genio del pintor y le reprochaba que la dejara sola en casa para irse a discutir con sus ilustres amigos horas y horas sobre tratados de la teoría de las proporciones humanas en lugar de hacer lo que ella habría llamado ‘trabajos más prácticos’.

Permanecio en Núremberg,  hasta 1505. En esta época produjo un gran número de grabados que le ayudaron a asentar su fama. Entre ellos destacan las xilografías de la serie del Apocalipsis (1498).

De Alberto Durero - http://www.wga.hu/html/d/durer/2/12/2apocaly/index.html, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=95226
Los 4 jinetes del Apocalipsis. Alberto Durero

Y la xilografía Sansón con el León.

En 1498 pintó su Autorretrato, también conocido como «Autorretrato con guantes» que se exhibe en el Museo del Prado de Madrid.

En 1500 pinta el segundo autorretrato mas famoso, el que se conserva en la Pinacoteca Antigua de Múnich. Esta obra fue realizada cuando Durero tenía 28 años.

Autorretrato Durero Pinacoteca de Munich

El hombre que vemos en la obra parece mayor. Se le ve frontalmente, vestido de pelliza, con largos cabellos y una expresión seria y serena, recordando un «Ecce homo». Si alguien que lo viese no supiera que es un autorretrato de Durero, pensaría que es Cristo, con los cabellos dorados enmarcando un rostro alargado y sereno, recordando la iconografía de Jesucristo. Sobre este cuadro se ha dicho:

Es más inquietante y su misterio no se aclarará probablemente jamás. Durero se representa frontalmente como una especie de Cristo surgido de las tinieblas, en un despojamiento monumental, con largas tranzas doradas que provocaban el sarcasmo de los venecianos. ¿Identificación del genio del artista con el genio creador divino, profesión de fe en el clasicismo del Renacimiento, monumento idealizado de su propia gloria? El problema sigue sin ser resuelto.

B. Zumthor

Lo que si se sabe es que Durero pretendió expresar con esta obra, de forma visual, la preocupación que demostró durante toda su vida por elevar la categoría del artista por encima de la del mero artesano.

Durero volvió a viajar a Italia entre 1505 y 1507. En Venecia conoció al gran maestro Giovanni Bellini y a otros artistas. Aunque aprendió mucho también se dio cuenta de la hipocresía algunos artistas italianos. Así lo atestiguó e una carta de febrero de 1506 en la que habla de la relación con ellos:

«Tengo muy buenos amigos italianos que me advierten que no alterne con sus pintores, ya que muchos son mis enemigos y copian mis obras en las iglesias y donde pueden. Luego me critican diciendo por ahí que no son buenos porque siguen los patrones clásicos. Pero Giambellino (Bellini) me ha elogiado con creces ante muchos caballeros».

Sin embargo en Venecia se sintió reconocido: “Aquí soy un caballero; en casa, un parásito”, escribió

En estos años, la Fundación de Comerciantes Alemanes le encargó una obra importante: el retablo de La fiesta del Rosario (1506, Galería Nacional de Praga). La pintura fue un encargo del banquero Jacob Fugger. Antes de pintar su cuadro, Durero hizo numerosos estudios sobre la anatomía, la geometría, y matemáticas, comportamiento característico del humanismo renacentista. Refleja las técnicas venecianas, como el uso del color, pero conserva, sin embargo, caracteres pictóricos típicamente germánicos.

El pintor, Alberto Durero, se representó a sí mismo , en la esquina superior derecha, a los pies de las montañas y de un paisaje típicamente alemán. 

Fiesta del Rosario. Alberto Durero.

En 1507 regresó a Núremberg comenzando una etapa de una gran producción pictórica: retablos, grabados, retratos y planchas de madera.

De esta época destaca la tabla de «Adan y Eva», la primera pintura de desnudos a tamaño real. Durero pintó estas dos tablas después de su segundo viaje a Venecia y el pintor profundizó en el dominio del color buscó el ideal formal clásico, desde el punto de vista matemático. Realiza un estudio en profundidad de la anatomía humana y demuestra su gran habilidad como dibujante. Actualmente, se encuentra expuesta en El Museo del Prado de Madrid.

Adán y Eva. Alberto Durero. 1507

En 1513 realizó tres imágenes magistrales: El caballero, la Muerte y el Diablo (1513). Se trata de un grabado realizado con la técnica del buril.

El caballero, la Muerte y el Diablo (1513)

El 12 de julio de 1520, Alberto Durero, a punto de cumplir cincuenta años de edad y su esposa Agnes dejaron Nuremberg, camino de los Países Bajos. El objetivo del viaje era que Durero esperaba persuadir al joven Carlos V para que le confirmara la pensión anual que le había concedido su abuelo el emperador Maximiliano.  

De este periodo, entre 1520 y 1521, Durero nos ha dejado un detallado diario. En esta época visitó a artistas como Quinten Massys, Joachim Patinir, Bernard van Orley o Conrad Meyt y conoció a humanistas de la talla de Erasmo y a políticos como Margarita de Austria y Carlos V. 

Pero el artista aprovechó su viaje a los Paises Bajos como un viaje de negocios, para poder vender sus libros. Durante el año que duró el viaje escribió un diario que contiene observaciones sobre lo que vio y sobre las personas que se encontró y muestran a un Durero sin artificios.

«El carácter de Durero aparece lleno de contrastes; por una parte hallamos a un hombre ahorrativo al máximo, y por otra alguien que se prodiga gastando dinero en toda clase de objetos inútiles y a veces enigmáticos, como un coleccionista apasionado que adquiere las mayores rarezas para enriquecer, probablemente, su propio gabinete…. Todo lo exótico tiene para él un atractivo singular.» ( El viaje del artista en la Edad Moderna. Proyecto de Innovación educativa nº 87.)

Era tal el atractivo que le producía todo lo singular, que, estando en Gante, le avisaron de que una ballena había quedado varada en la costa de Nueva Zelanda. Sin poder contener el interés, viaja hacia Zierickzee en medio del invierno, viajando a lomos de caballo y en barco.

La ballena desapareció antes de que Durero pudiera verla, pero tuvo la mala fortuna de contraer unas fiebres palúdicas que minaron su salud.

Siguió trabajando sin parar hasta su muerte, en 1528, dejando tras de sí más de 70 cuadros, 100 grabados, xilografías y un millar de dibujos y libros sobre geometría o teoría de las proporciones.

En su abundante correspondencia, especialmente en las cartas al humanista Pirckheimer, y en diversas publicaciones, Durero hacía hincapié en que la geometría y las medidas eran la clave para el entendimiento del arte renacentista italiano y, a través de él, del arte clásico.

Los últimos años del artista se centraron en preocupaciones de tipo religioso, debido en su interés por las ideas de Lutero y su relación con Erasmo de ­Róterdam, del que realizó un célebre retrato ya en 1526 y, sobre todo, en unas pinturas como Los cuatro apóstoles, de la misma fecha, verdadero testamento espiritual del artista. 

Influyó en otros artistas contemporáneos y también en Goya, Dalí o Picasso.  

Un Retrato de la madre del artista, fechada en torno a 1490, es la pintura más temprana que se le atribuye con seguridad a Durero.

Durero también fue el primer pintor que se fijó en las mujeres con el interés de estudiar las medidas del cuerpo femenino.

«Comenzó a estudiar y a juzgar el cuerpo femenino, a seleccionar proporciones. Desde la antigüedad clásica, no se había desnudado a la mujer con esa intención y los trabajos preparatorios que realizó para su ‘Adán y Eva’ son una auténtica tesis sobre las medidas deseables de una mujer de la época«, comenta el comisario de la exposición, Jochen Sander, que el Museo Städel de Fráncfort llevo a cabo sobre el artista.

Ejemplo de ello es el grabado «Cuatro mujeres desnudas»

Alberto Durero fue el artista europeo más importante de su tiempo fuera de Italia, comparable al gran Leonardo Da Vinci. Como este último pensaba que «la experiencia cuenta mucho».

«La experiencia es la razón por la cual un artista experto no necesita copiar cada imagen de un modelo vivo, pues le es suficiente producir lo que a lo largo de mucho tiempo ha atesorado en sí mismo». Durero.

Aquí podéis disfrutar de más obras del artista.

Disfrutad del ARTE!

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Escrito por

Me llamo Yolanda. Soy Licenciada en Historia Contemporánea y en ocasiones trabajo en el Museo Reina Sofía como Auxiliar de sala e Informadora. Pienso que el aprendizaje continuo es una virtud que debemos conservar y compartir. Si te atrae el arte, ARTEyalgomas.com es tu canal. Bienvenid@!

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