Edgar Degas, danza en movimiento.

Edgar Degas, danza en movimiento.

“Lo que quiero hacer es el resultado de la reflexión y el estudio de los grandes maestros; de inspiración, espontaneidad, el temperamento.”

Hoy se celebra el Día Internacional de la Danza, otra manifestación artística que levanta pasiones por esa combinación de música y movimiento tan sensual.

Si hay un artista que refleja en sus obras el poder de este arte en movimiento es Degas.

Hilaire-Germain-Edgar de Gas, más conocido como Edgar Degas (1834 -1917), fue un pintor y escultor francés.

Degas comenzó a pintar a una edad temprana. A los 18 años instaló un pequeño estudio de arte en su casa.

Fue copista de arte en el Museo de Louvre, lo que le facilitó un gran conocimiento de los grandes pintores de la historia. Admiraba en especial a Jean Auguste Dominique Ingres y Eugène Delacroix.

Degas abandona pronto su estudios de Derecho en la Sorbona para dedicarse a la pintura.

En 1855, Degas conoce a Jean Auguste Dominique Ingres, de quien era gran admirador, y cuyo consejo nunca olvidó: «Dibuje líneas y más líneas, joven, tomadas de la realidad y de la memoria, así se convertirá en un buen artista».

Ese mismo año, Degas es admitido en la Escuela de Bellas Artes, donde comienza a estudiar dibujo bajo la tutela de Lous Lamothe e inspirado totalmente por el estilo de Ingres.

En 1856 viaja a Italia, donde pasará tres años. Comienza su primera obra, «La familia Bellelli» a la par que realiza copias de obras renacentistas de Miguel Angel, Rafael o Tiziano.

La familia Bellelli de Degas.

En 1859 regresa a París, donde residirá de forma definitiva y donde se dedicó a representar en sus obras un gran repertorio de temas de la vida de la ciudad moderna en que se había convertido la capital francesa. 

Ha sido considerado uno de los fundadores del Impresionismo junto con Monet, Pissarro, Renoir, Sisley y Cézanne entre otros. Llegó a exponer con dicho grupo en siete de sus exposiciones.

Pero él se veía como un pintor realista o naturalista. Veneraba a Ingres y su dibujo acabado. Degas ha sido uno de los grandes dibujantes de la historia por la magistral captación de las sensaciones de vida y movimiento.

Sus retratos son muy apreciados por la complejidad psicológica y sensación de verdad que transmiten.

El estilo de Degas refleja el respeto que sentía hacia los maestros clásicos (fue un gran copista durante gran parte de su vida).
Su estilo se desmarca de los impresionistas más ortodoxos en varios aspectos, fundamentalmente en su afán por capturar el movimiento.

Se centró principalmente en el estudio del cuerpo humano y nunca estuvo interesado, como lo estuvieron los impresionistas, ni en la pintura de paisaje al aire libre, ni en captar las condiciones atmosféricas cambiantes.

“El aburrimiento pronto me supera cuando estoy contemplando la naturaleza.”

Técnicamente, nunca adoptó la técnica de mancha y color de los impresionistas.

Degas fue más bien antiimpresionista en cuanto a la técnica de la pintura al aire libre y tal y como el mismo llegó a explicar “Ningún arte fue nunca menos espontáneo que el mío. Lo que hago es el resultado del estudio de grandes maestros; de inspiración, espontaneidad o temperamento, yo no sé nada.»

Sin embargo, compartía con ellos, gustos por la nueva técnica de la fotografía y los grabados japoneses. También compartió el interés que mostraban los impresionistas por la vida urbana, la realidad de las calles, la opera, el teatro, el café concierto o espectáculos como las carreras de caballos.

Ahora bien, el artista aportó una original forma compositiva e iconográfica que otorgó a su pintura una nueva visión del mundo más profana. Eliminó el encuadre tradicional utilizando una composición descentrada, dominada por los nuevos fundamentos de la instantaneidad. 

En varias obras de sus inicios, como la Hija de Jephthah y Los jóvenes espartanos ya mostraba un tratamiento anticonvencional de las figuras.


Inició su carrera con pinturas históricas convencionales, como La hija de Jephthah (1859-61) y Los jóvenes espartanos (1860-62), en los cuales, sin embargo, el tratamiento de las figuras es abiertamente anticonvencional.

A finales de 1860, Degas abandona la temática histórica en sus pinturas. Le atrae mas la observación de la vida contemporánea: las escenas de carreras de caballos le permitieron estudiar el movimiento de caballos y jinetes. También comenzó a pintar mujeres trabajando como modistas o lavanderas. «Mlle. Fiocre en el Ballet La Souce». Esta fue su primera gran obra sobre un tema que le identificó a partir de ese momento de forma particular: las bailarinas.


«Mlle. Fiocre en el Ballet La Souce». Degas.

Degas retrató bailarinas ensayando o preparándose tras el escenario, elevando la Danza a categoría profesional y a las bailarinas a profesionales realizando su trabajo.

El interés que Degas sintió por el retrato, le permitió estudiar el comportamiento de las personas y la manera en que éstas revelan parte de su estatus a través de su fisionomía, postura, prendas y otros atributos.

«Mary_Cassat»Degas.

 
En sus pinturas de bailarinas y lavanderas, Degas refleja las ocupaciones de ambas, no solo por su atuendo, sino por su estructura física: sus bailarinas exhiben un físico atlético y grácil, mientras que las lavanderas poseen un cuerpo pesado y sólido.

Las variaciones sobre un mismo tema, como las bailarinas, que repitió tanto en pintura como en escultura, son una muestra de esa obsesión por observar y reproducir el ritmo y las posturas de personas y animales.


Se dedicó casi exclusivamente al estudio del cuerpo humano y a captar el movimiento. En sus pinturas de bailarinas intenta atrapar las posturas de las mismas en posiciones naturales como si de fotografías se tratara.

La serie de las Bailarinas o de las Clases de Danza de Edgar Degas es la más conocida del autor.


Degas fue una persona poco amiga del dinero. No tuvo muchos amigos. Esta situación empeoró con el paso del tiempo, por su ceguera. Su aislamiento social creció.
A partir de 1870, las obras de bailarinas aumentaron porque se vendían bien y le permitían pagar las facturas.

Pero a Degas no le gustaba comerciar con su arte y las deudas llegaron y fueron aumentando hasta tal punto, que fue desahuciado de la casa en la que vivía.

Sus últimos años de vida los pasó solo, ciego  y sin rumbo alguno por las calles de París. En 1917 murió sin más descendiente que las obras que cuelgan de las paredes de gran cantidad de museos y galerías.

“El arte es vicio. No te casas con él legítimamente, lo raptas.” Degas.

Disfruta del arte!


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