Van Gogh, el dolor del alma.

Van Gogh, el dolor del alma.

Mi querido Theo:
No te enfades porque haya venido tan de repente. He reflexionado mucho y creo que de este modo ganaremos tiempo. Estaré en el Louvre a partir del mediodía, o antes si lo prefieres. Respóndeme, por favor, para saber a qué hora podrás venir al Salón Carrée. Y en cuanto a los gastos, te repito que viene a ser lo mismo. Me queda algo de dinero, no hace falta decirlo, y quiero hablar contigo antes de hacer ningún gasto. Nos las arreglaremos, ya lo verás. Así que ven lo antes posible. Un apretón de manos.
Atentamente,
Vincent

Así anunció Van Gogh su llegada a París a su hermano Theo. Pero antes de llegar, había estado en Amberes, donde había tomado contacto con las obras de Rubens y con los grabados japoneses. Estos dos factores tuvieron una gran importancia en el posterior estilo del pintor.

Una vez en París, conoció el arte moderno de los impresionistas y postimpresionistas que le hicieron abandonar por completo los colores oscuros que había utilizado en su obra «Los comedores de patatas».

LLegó a la conclusión de que su paleta era anticuada.
Adoptó los colores más brillantes y vibrantes con facilidad y empezó a experimentar con las técnicas que vio en el arte de los impresionistas y los postimpresionistas. Comenzó a familiarizarse con los colores complementarios y ésto le hizo avanzar en una línea que no había sospechado con anterioridad.

Pissarro le explicó las nuevas teorías sobre la luz y el tratamiento divisionista de los tonos y gracias a Signac, consiguió añadir colores más ricos y luminosos a su paleta.

Practicó pintando paisajes urbanos del barrio de Montmartre y naturalezas muertas ya con colores más vivos; los rojos, amarillos y azules con sus complementarios ya se pueden apreciar casi en todas sus pinturas de este periodo.

Una de las obras que pintó es la vista de la ciudad de París, desde una de las ventanas del apartamento de la Rue Lepic, el que compartía con su hermano Theo. La obra está pintada con pinceladas muy cortitas, (al estilo de los puntillistas).

Pintó varias obras utilizando esta técnica, pero la abandono porque no le permitía pintar rápido y expresarse con la libertad que necesitaba.

Él necesitaba pintar rápido, plasmando en el lienzo los sentimientos que le provocaba lo que tenía delante de los ojos en el momento.

Fue una buena epoca para Van Gogh. El clima artístico de París era intenso y conoció también a Tolouse Lautec que le ayudó a la renovación de su pintura con respecto al retrato y en lo que atañe a la representación psicológica del mismo .

En febrero de 1887 pintó el retrato de Mujer en el Café de Tambourin . No se trata de una mujer cualquiera que estuviera bebiendo en una taberna. La imagen del retrato representa a Agostina Segaroti, una antigua modelo de los pintores Degas y Corot,.

Una de las cosas más importantes que aprendió en esta época fue la técnica del contraste complementario, el contraponer los tres colores básicos, amarillo, rojo y azul a la mezcla formada por los otros dos.

De esta época son, también, la serie de «los Cuatro girasoles» , en los que se puede apreciar que las flores aparecen solas, sin el jarrón que luego incorporará en su etapa en Arlés. Pintadas con los nuevos colores que ya formaban parte de su paleta habitual y el contraste complementario entre el amarillo y el azul vivo del fondo. Estas cuatro obras fueron realizadas entre agosto y septiembre de 1887.

Vincent se hizo amigo de Paul Gauguin en París, el artista que después vivirá con él en Arles.

Pero no adelantemos acontecimientos.

En el restaurante «Le chalé», Van Gogh tuvo expuestos «Los Girasoles». La indiferencia hacia tales obras fue general. Un día, Gaugin entró en el restaurante y se fijo en los cuadros diciendo » ¿Quién es el loco que pinta girasoles?». Gaugin, con su ojo profesional, distingue en las pinturas una técnica depurada y original.

De esta forma se conocieron ambos artistas. Para Van Gogh, que admiraba la obra de Gaugin, al que consideraba un artista valiente y revolucionario, fue un gran acontecimiento y le regaló dos de estos cuadros.

Las reuniones entre artistas eran comunes en aquella época en tabernas, donde mantenían largas y acaloradas discusiones y donde se consumía mucho alcohol. Es probable que Vincent ya bebiese un poco antes de llegar a París, pero es en esta ciudad es donde desarrolla una afición importante y especialmente a la absenta. 

A este hecho hay que añadir que los hermanos discutían constantemente. Vincent no terminaba de coincidir con las tendencias artísticas de la época y debido a ello no había conseguido vender ninguna obra todavía.

Su vida parisina se hizo demasiado intensa y agotadora. Y Theo no era compatible con la vida agitada de Vincent.

«Es como si hubiese dos personas dentro de él, una encantadora y delicada, y la otra egoísta y despiadada. Van alternando, de modo que primero escuchas hablar a una y luego a la otra, y siempre con argumentos para probar los pros y los contras. Es una pena que sea su propio enemigo, porque hace la vida difícil, no solo para el resto, sino también para sí mismo. 

(Carta de Theo Van Gogh a su hermana Wil)

Está a punto de comenzar una nueva etapa para el artista.

La lectura de libros que evocan el sur de Francia y su admiración por los libros de Zola (movimiento naturalista en Literatura que también aprovechó el artista en sus primeras pinturas) llevaron a Van Gogh a elegir Arlés para comenzar su exploración de la Provenza. También le atraía la idea de desarrollar un nuevo mercado que Theo pudiera aprovechar.

La casa amarilla.

Se mudó a Arles en 1888 e invitó a Gaugin. En su mente estaba rondando la idea de crear, con sus nuevos amigos, una escuela de arte para agrupar a artistas con objetivos comunes.

Cuando llegó a su nueva casa compró doce sillas y reservo una especial para Gaugin, al que veía como lider de la futura escuela.

Le escribió a Theo que » había encontrado el futuro del arte moderno. Y soñó que todo un movimiento de artistas pronto se uniría a él en una misión compartida.»

Antes de que llegara Gaugin, pintó de forma frenética, con la idea de impresionarle. Pasó semanas escribiéndole para convencerlo.

Gauguin, sin embargo, era muy diferente a Van Gogh . Era un ex banquero astuto y publicista. Al llegar a Arles se encontró, según él, » con una persona difícil y sin autoestima». Además tampoco coincidían en cuanto al arte.
A Gauguin le gustaba pintar desde su imaginación y no llegaba a entender y compartir que Van Gogh pintara lo que veía.

Gauguin sólo fue a Arles porque Theo le había pagado, y a los pocos días de llegar empezó a escribir a sus amigos de París diciéndoles: «Tengo que salir de aquí. No puedo soportarlo más».

Así comenzaron los problemas. Gaugin pintó un retrato de Van Gogh pintando sus girasoles.

Retrato de Van Gogh pintado por Gaugin.

Gauguin, le mostró el cuadro. Después fueron a beber absenta a un bar y Van Gogh se la arrojó .

A la mañana siguiente, Van Gogh se despertó diciendo: «Mi querido Gauguin, tengo un vago recuerdo de que te ofendí anoche».

Sus sueños de la fraternidad artística se estaban convirtiendo en una pesadilla.

El 23 de diciembre, Gaugin, le dijo que se iba. Ya no soportaba la situación. Pero, además, parece que Van Gogh recibió una carta en esa fecha en la que Theo le confirmaba su compromiso con la que sería su mujer.

Bodegón en el que aparece la carta que recibió de su hermano Theo.

Ambos sucesos desencadenaron el incidente de Arles: La famosa oreja.
En 1888, en la ciudad francesa de Arles, se produjo un evento que se convertiría en una leyenda moderna: un extranjero llegó a la puerta de un burdel y le entregó a una de las chicas un paquete que contenía un pedazo sangriento de su propia carne. Se trataba de Van Gogh, claro.

Una vez que se quedó solo y que el sueño de crear una escuela de artistas que le motivaba, desapareció, fue a peor. Su vida comenzó a apagarse.

La bebida y sus crisis nerviosas fueron en aumento. En «Cartas desde la locura» se editó esa correspondencia que siempre mantuvo con su hermano. Es una obra epistolar llena de reflexiones por parte del pintor. Y con respecto a este momento, decía:

«Es algo ya definitivo: y mi impulso por fundar algo muy simple pero duradero, me había ilusionado tanto. Ha sido luchar contra fuerzas mayores; o más bien ha sido debilidad de carácter por mi parte, porque me quedan remordimientos graves, difíciles de definir. Yo creo que esto ha sido la causa de que haya gritado tanto en las crisis: que yo quería defenderme y ya no podía más ” (Carta a Theo, abril de 1889).

Van Gogh pasó varias temporadas ingresado debido a sus crisis nerviosas. Tenia momentos de lucidez. Durante la temporada que vivió en Auvers, después de dejar una institución psiquiátrica, llegó a pintar en 70 días, 75 pinturas y 100 dibujos y bocetos.

Pero cada vez se sentía mas solo y ansioso.
En su mundo interior, trataba de darle sentido filosófico a su vida, y a veces tenía la esperanza de recuperarse de su estado de locura.

En los catorce meses que pasó en Arlés, pintó cerca de doscientos cuadros, entre los cuales se encuentran: La casa amarilla (1888), Naturaleza muerta con plato de cebollas (1889), El sembrador (1888), Café nocturno (1888), Girasoles en un jarrón (1888), Noche estrellada sobre el Ródano (1888) y La habitación (1888).

Por entonces escribió a su hermano

“Quiero llegar al punto en que la gente diga de mi trabajo: ‘Este hombre siente profundamente’.”

Pintaba guiado por el instinto y por su apasionada aspiración de reflejar lo que sentía en sus obras, pero, ademas, era profundamente metódico

En las carta que enviaba a Theo se apreciaba el trabajo que el pintor llevaba a cabo para lograr esa excelente combinación cromática.


Mis cuadros no tienen valor pero me cuestan, es cierto.Supón ahora un abeto azul verde inmenso, extendiendo sus ramas horizontales sobre un prado muy verde y la arena manchada de luz y de sombra. El rincón del jardín, muy simple, está alegrado por canteros de geranios anaranjados en los fondos, bajo las ramas negras…

Carta a Theo.

Poco a poco, sin embargo, comenzó a sentir que su vida era un fracaso. Y se desmoronó del todo. En la ultima carta que escribió a su hermano y que no llego a mandar, ya se anticipaba su fin.


La verdad es que sólo podemos hacer que sean nuestros cuadros los que hablen… En un momento en que las cosas están muy tirantes entre marchantes de cuadros de artistas muertos y de artistas vivos. Pues bien, en mi trabajo arriesgo mi vida y mi razón, destruida ya a medias

Se había fabricado un pequeño revolver de bolsillo.
Cuando tomó la decisión de terminar con su vida, lo utilizó. Pero la bala no le llego a matar, dejandole malherido. No se sabe a ciencia cierta si fue un suicidio o un homicidio involuntario.

Como pudo regresó a su casa. Su hermano Theo y el médico llegaron al día siguiente, encontrándose a un Vincent moribundo. Murió con 37 años.

Theo escribió a su esposa, diciéndole » Sus últimas palabras fueron: Así es como quería morirme…..Encontró la paz que no había podido hallar en la tierra».

«Tres raíces» (1890) es el nombre de la la pintura que Van Gogh estaba realizando durante la mañana del 27 de julio, apenas horas antes del intento de suicidio.

Tres raices. 1890

Para Martin Bailey, autor del libro «Estudio del Sur: Van Gogh en Provenza»,  el cuadro representa una «composición innovadora, pues no hay un punto focal, y en cierta forma puede representar el inicio de algunas corrientes en el arte moderno, como el abstraccionismo»

A lo largo de su vida, Van Gogh, pintó unos 900 cuadros (entre ellos 43 autorretratos y 148 acuarelas) y realizó más de 1600 dibujos. Su hermano menor Theo, marchante de arte en París, fue su gran amigo y quien le apoyo de manera continua y desinteresada.

Su obra fue reconocida después de su muerte, en una exposición retrospectiva en 1890.

Hoy en dia está considerado uno de los grandes maestros de la historia de la pintura. Influyó en el arte del siglo XX, especialmente entre los expresionistas alemanes y los fauvistas como Matisse.

«Hay mucha agitación emocional en la obra que Van Gogh realizó en sus últimas semanas, como por ejemplo en ‘Trigal con cuervos’ y ‘Trigal bajo nubarrones'», explica Bakker, curadora del museo Van Gogh.

«Es obvio que él estaba tratando de expresar las emociones de su estado mental. Sin embargo, cuando vemos ‘Tres raíces’ también podemos apreciar que hay mucho vigor y está lleno de vida. Es difícil creer que quien pintó esa obra en la mañana terminaría cometiendo suicidio en la tarde», agrega.



Para Vincent Van Gogh el arte siempre representó una especie de catarsis, de liberación personal. Un medio que utilizó para liberar todo lo que sentía en su interior. Ese dolor en el alma que nunca le abandonó.

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Disfruta del arte!


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2 pensamientos sobre “Van Gogh, el dolor del alma.”

  • Un hombre singular que da y dará mucho de que escribir, hablar o exponer su sentido tan agudizado como su mente le da a su obra un matiz único ; el artista escribe desde el alma desde el corazón sin duda , un magnífico artista expositor de los sentimientos como la soledad y a la vez el amor a lo que lo rodeaba !
    Su forma tan peculiar de pintar queda en el espectador preguntándose desde adentro porque un artista como él que pintó cuadros tan hermosos se sentía solo e incomprendido y
    Sin duda, este es el encanto de Vincent.
    Gracias por compartir a este gran personaje de hoy y siempre!

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